Calentarse con pellets y astillas disminuye la factura energética entre un 40% y un 80%

Una de las preguntas más repetidas a raíz de volver a poner el límite de velocidad en 120 km/h en lugar de 110 km/h era el porqué se hacía si se habían ahorrado 400 millones de euros y disminuido la dependencia energética de España. Con la biomasa se podría hacer una pregunta similar: ¿Por qué usamos tanto gasóleo para calentar los hogares si nos cuesta un 43% menos con pellets y un 80% menos con astillas?

La pista la ha dejado esta misma mañana en Twitter la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom). La primera entrada comentaba: “Calentarse con pellets es un 40% más barato que con gasóleo. Gas natural (gas fósil) y butano son un 5,7% más caros a partir de 1 de julio”. En la segunda se afirmaba que “según IDAE, la biomasa más cara (pellets en bolsa de 15 kg) calienta un 40% más barato que gasóleo. Informe de 6 jun”.

El documento al que hace referencia Avebiom es el Informe de precios energéticos: carburantes y combustibles, editado por el IDAE y que refleja datos del sector a 6 de junio de 2011. Avebiom coge como referencia el coste del kilovatio hora producido por el gasóleo C, el más utilizado en las calderas domésticas de viviendas aisladas y algo menos en zonas urbanas. Este derivado del petróleo se usa tanto para calefacción como para agua caliente sanitaria, y se compara con el coste del biocombustible más caro, que es el pellet de madera envasado en sacos de 15 kilógramos. El dato es elocuente: 7,87 céntimos de euros cuesta el kWh con gasóleo C y 4,51 céntimos con pellet de madera. Es decir, casi un 43% menos.

Biocombustibles más baratos: pellets a granel, cáscaras de almendras y astillas
Y esto es con el pellet más caro, porque si se escogen otros biocombustibles las diferencias llegan a ser desorbitadas. Por ejemplo, el precio del kWh producido con pellets de madera a granel es de 3,38 céntimos de euro (un 55% menor); con cáscara de almendra triturada es de 2,22 céntimos (menos del 70%); con astilla de pino triturada, de 1,39 céntimos (en torno al 80% menos); y con zuro de maíz triturado, es decir, con el corazón o raspa de la mazorca después de desgranada el coste es de 1,29 céntimos, casi un 85% más barato que el gasóleo C.

Por último, la diferencia ya no admite comparación si el precio de referencia es el de las bombonas de gas de 11 y 12,5 kilos, donde el coste de kWh producido es de 8,94 céntimos de euro, el del propano canalizado, que llega a los 8,19 céntimos, y el de este último en bombonas de 35 kilos, donde el coste de kWh se va hasta los 13,91 céntimos de euro. Como comenta Avebiom en una de sus entradas en Twitter, los cálculos están hechos sin contar la reciente subida del gas natural (se utiliza principalmente en edificios urbanos) y el butano, que ha sido del 5,7%. Por ejemplo, los cálculos del IDAE están hechos a 14 euros la bombona de 12,5 kilos. Ahora está a 14,80.