Nanotubos de carbono pueden almacenar energía solar indefinidamente

Uno de los mayores problemas que existen, energéticamente hablando, es el almacenaje de la energía. Pues bien, científicos del MIT han descubierto como modificar nanoestructuras de carbono para que almacenen la energía solar indefinidamente.

Cuando hablamos de energías renovables algo que nos viene a la cabeza es que esta energía debe ser consumida en el mismo momento que se produce. La solución sería su almacenaje de forma segura para su uso posterior.

El almacenaje de forma química tiene importantes ventajas respecto a otros sistemas. El principal es su acumulación durante periodos largos de tiempo sin perdidas sustanciales de energía, pudiendo recuperar la práctica totalidad de la misma poco tiempo después.

Sin embargo, los sistemas químicos son caros y difíciles de aplicar por dos motivos:

  • el propio proceso de conversión y acumulación, que necesita diversos y complicados ciclos.
  • la utilización de un material raro y caro como es el rutenio.

El pasado año varios miembros del MIT encontraron un método para almacenar mejor la energía de manera química, aunque apuntaron que el proceso sería más sencillo si se encontrasen otros materiales con las mismas características y más abundantes.

El nuevo material encontrado se basa en estructuras de nanotubos de carbono combinados con azobenceno, material que tiene propiedades que no existen en otros materiales de manera separada.

Este compuesto, además de ser menos caro y más fácil de conseguir que el rutenio, tiene una mayor capacidad de acumulación de energía, unas 10.000 veces más densidad volumétrica de acumulación de energía que las pilas de ión litio. Además se puede controlar las interacciones moleculares incrementando la cantidad de energía acumulada y el tiempo que puede permanecer almacenada, y lo más importante, se puede controlar ambos factores de manera independiente.

graphical abstract MIT

De este modo, la estructura molecular de los materiales de almacenamiento termoquímico cambia por la acción de la energía solar. Posteriormente, para liberar la energía acumulada solo hace falta un pequeño cambio de temperatura, una catálisis química o algún estímulo externo mínimo para producir una reacción en cadena y aprovechar la energía.

Lo también interesante de este nuevo material es su capacidad de simplificación del proceso, un material que convierte y almacena la energía en un solo paso, y que además es robusto, no se degrada y es barato.

Sin embargo aún queda mucho por investigar en el mundo de los nuevos materiales que consigan almacenar energía de manera estable y duradera. Como explican los propios investigadores, “creo que es la punta del iceberg”.

Vía: Muy Interesante