El Gobierno sube los impuestos medioambientales

Mariano Rajoy ha anunciado esta mañana, entre su extensa batería de medidas para que el Estado ahorre 65.000 millones que aumentará los impuestos medioambientales. España es el país de la Unión Europea (UE) que menos ingresa por estas tasas en relación con el PIB, según datos de Eurostat. La recaudación por estos tributos solo representa un 1,62% de la riqueza nacional, un punto menos que la media europea (2,6%).

La caída de los impuestos indirectos, fundamentalmente el IVA —que cede más de un 10% en lo que va de año—, está poniendo en peligro el cumplimiento del objetivo de déficit, en el 5,3% del PIB. “En España tenemos un amplio campo para establecer tributos medioambientales”, aseguraba hace unos días la secretaria de Estado de Presupuestos, Marta Fernández Currás, cuando se le preguntaba sobre una subida de los impuestos indirectos.

Aunque Mariano Rajoy no ha dado detalles esta mañana, Currás admitió que el Gobierno estudia implantar el céntimo verde, una tasa sobre los hidrocarburos. Esta tasa ambiental, que en realidad supondría un recargo de entre tres y cinco céntimos por litro de carburante, estaba prevista inicialmente para financiar el déficit de tarifa de las energías renovables. No obstante, Hacienda baraja la posibilidad de destinar parte de los cerca de 1.500 millones de euros que podría recaudar con esta medida a paliar otros desequilibrios presupuestarios.

“La gasolina en España es más barata que en el resto de Europa. Siempre nos fijamos en aquellos tributos que son más bajos en el resto de socios europeos”, señala Ramsés Pérez Boga, vicepresidente de la Organización de Inspectores de Hacienda (IHE), la asociación mayoritaria del sector. “Lo que ocurre es que la gasolina está vinculada a la actividad industrial lo que la convierte en un producto muy sensible”, añade. También estudia aplicar nuevas tasas a las energías renovables con la que pretende ingresar cerca de 1.000 millones de euros. Y aplicar nuevos tributos a otras actividades contaminantes o relacionadas con el medio ambiente.

La subida de los impuestos verdes coincide con una de las recomendaciones que la Comisión Europea (CE) ha planteado a España. “Introducir un sistema tributario compatible con los esfuerzos de saneamiento fiscal y más favorable al crecimiento, especialmente reorientando la presión fiscal desde el trabajo hacia el consumo y las actividades perjudiciales para el medio ambiente”, señala Bruselas.

stas sugerencias se han convertido en indicaciones de obligado cumplimiento desde el momento en que el Gobierno de España recurrió a Bruselas para lograr un rescate con el que salvar a la banca. Más aún tras el acuerdo logrado en la cumbre europea de finales de junio, donde se aprobaron medidas para aliviar las presiones de los mercados a la deuda soberana española e italiana. Además, el Ejecutivo español logró otras concesiones como la recapitalización directa a la banca para evitar que la ayuda a las entidades compute como deuda pública.

El programa de Estabilidad 2012-2015 presentado en Bruselas incluye un aumento de la recaudación de los impuestos indirectos de 8.000 millones de euros. En esa cantidad está incluida la reforma del IVA, que no alcanzaría por sí solo esa cantidad.

“Lo que haremos, como Gobierno, será apoyarnos más en la fiscalidad indirecta y medioambiental, y descansar menos las rentas del sector público en la fiscalidad sobre el empleo, que es lo que vuelve a recomendar la CE. No se fijen solo en el IVA. Hay otras posibilidades que también se citan en las recomendaciones de la CE”, señaló Montoro hace unas semanas en el Congreso.

En España, la carga fiscal sobre la energía representa casi el 82% de los impuestos verdes, los tributos sobre el transporte el 18% y las tasas sobre emisiones o actividades contaminantes solo supone el 1% del total de los tributos medioambientales.

Entre los hechos imponibles de carácter medioambiental está la producción de energía, los impuestos sobre el transporte y sobre la contaminación, según el informe Tendencias impositivas en la Unión Europea elaborado por Eurostat, que indica que la mayoría de Estados miembros ingresan entre un 2% y un 3% del PIB por estos tributos. Dinamarca, Holanda y Eslovenia son los países europeos que más recaudan por estos tributos por encima del 3%.

“Los impuestos medioambientales funcionaron muy bien en los países nórdicos porque los contribuyentes creían que ayudaban a la recuperación del medio ambiente”, apunta Pérez Boga (IHE), quien apunta que se podían gravar emisiones de CO2 o determinados productos químicos que sean contaminantes. El informe de Bruselas revela un descenso en la recaudación en los últimos años debido al alza de los precios de los combustibles y la caída de la actividad. Bruselas apuesta por este tipo de impuestos y España sigue sus indicaciones.

fuente:economia.elpais.com
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