Seguridad energética, ¿olvido casual?

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Las energías renovables son parte de la seguridad nacional, y parte de su propia identidad y de su liderazgo. Es una lástima que en España los Políticos no se tomen en serio la urgente necesidad de reducir la dependencia energética.

El año pasado, el analista principal del Instituto Español de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa, Tcol. Francisco J. Berenguer, alertó de que la excesiva dependencia energética del petróleo y del gas y la inestabilidad de los países de donde lo importamos constituye un factor de riesgo para la seguridad nacional y recomendaba la transición a un modelo energético basado en la producción propia y el control nacional. Un año después la dependencia energética sigue sin considerarse clave en la nueva Directiva de Defensa Nacional.

La gravedad de este hecho tiene una cifra: más de 55.821 M€ es lo que hemos pagado a terceros países en concepto de importaciones energéticas en 2011 y nuestro déficit comercial energético, que al inicio de la crisis en 2007 representaba el 34% de todo el déficit comercial, hoy se ha más que duplicado. Para saber de qué magnitudes estamos hablando, lo podemos comparar con el coste de la financiación de la deuda, que va a ser en 2013 la primera partida de gasto del Estado, por la que pagaremos cerca de 38.000 M€. La dependencia energética es una pérdida de renta nacional insostenible que con la crisis del euro no dejará de crecer. Pero tiene otra consecuencia peor como es la pérdida del control nacional sobre el suministro de energía.

La moratoria renovable del RDL 1/2012 es un error de estrategia con un coste para la economía muy superior al que se quiere evitar paralizando las futuras inversiones renovables. Supone eliminar la única fuente propia de producción de energía que puede reducir las importaciones del exterior. La geopolítica del gas y del crudo está marcada por conflictos y guerras y está en el origen de las crisis financieras porque sus elevados precios producen inflación y subidas de tipos de interés que son la ruina para aquellas economías basadas en el consumo de hidrocarburos. Una sincera preocupación por los consumidores haría del ahorro de gas y petróleo la primera política energética.

Sorprende que una vulnerabilidad tan grave para la seguridad nacional no genere ningún debate. Más sorprendente es que en el debate energético solo se cuestione el coste de las renovables cuando la comparación que en serio se debe de hacer es entre el coste de la dependencia energética y el coste de la no dependencia. Más aún cuando al coste de las importaciones se añade el de la falta de competencia y transparencia de los precios de esas energías que importamos. Ése no lo sabremos nunca.

Las renovables deben ser estratégicas porque son la única fuente que garantiza el control nacional del suministro energético. Todos los países del mundo que han impulsado las renovables lo han hecho desde esa perspectiva. El primero de ellos EEUU. Porque las conciben como parte de su seguridad nacional, de su propia identidad y de su liderazgo. ¿Pero quién se toma en serio la dependencia energética en España?

D. Javier García Breva
www.tendenciasenergia.es

fuente:suelosolar.com