Bruselas pide acabar con las primas que reciben las centrales de gas

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Bruselas quiere vigilar de cerca las reformas energéticas de España. Por ello ayer mismo, la asistente del director General de Energía de la Comisión Europea, Tatiana Márquez Uriarte, dio una conferencia en la que desgranó la receta de la Comisión Europea y como novedad respecto a anteriores comunicaciones abogó por acabar con los incentivos que reciben los ciclos combinados de gas por su respaldo a las renovables en momentos donde no hay viento u horas de sol.

Ante un público especializado de todo el sector energético en el Club de la Energía y con motivo de la presentación de la comunicación Mejorando el Funcionamiento del Mercado Interno de la Energía, Márquez consideró que estos mercados de capacidad han sido creados por la falta de predicibilidad y advirtió de que que estos mecanismos fragmentan el mercado.

No obstante, también reconoció que en estos momentos el respaldo a las renovables es necesario para que no haya caídas del sistema. Por ello, aseguró que la Comisión Europea defiende una solución a medio plazo donde se gestione mejor la demanda a través de las redes inteligentes que posibiliten perfiles de consumo en cada uno de los hogares.

En su opinión, “hay que encontrar un equilibrio en un momento donde varios países compensan a los productores de gas por su respaldo al sistema”, pero es “necesario ser objetivos y cada Estado miembro tiene que ver cuáles son sus capacidades y tan sólo acudir a estos respaldos como último recurso”.

Para evitar este mecanismo de compensación también defendió el impulso de la interconexión eléctrica con Francia, pero varios asistentes en la sala replicaron que si ha habido retrasos en este proyecto se debe a la escasa voluntad política del Gobierno galo.

Por su parte, el presidente de Unesa, Eduardo Montes, espetó que actualmente existen en España 26.000 megavatios de ciclos combinados que funcionan sólo a un 20 por ciento de su capacidad, lo que deja en una situación crítica a las compañías del sector.

Además, consideró que el sistema adolece de un desarrollo normativo en cuanto a las interconexiones porque aún no se ha determinado a qué precio se exporta la energía, que en muchas horas sería renovable. “¿La exportamos con el precio de prima, cuando el incentivo se queda aquí, o vendemos a precio de mercado una tecnología que cuesta 300 euros el megavatio hora?, se preguntó Montes.

Ante esta reflexión, Márquez se mostró de acuerdo con las deficiencias del sistema y sentenció que el problema principal es que “los distintos gobiernos han hecho de la política energética su propia política” y además criticó que algunos países se estén utilizando los precios energéticos para autofinanciarse. En este sentido, explicó que “desde Bruselas se ve con frustración cóo los precios de la energía en los mercados mayoristas son muy competitivos, pero al consumidor no le llega este esfuerzo porque en las tarifas “se incluyen diferentes costes que poco o nada tienen que ver con la generación de energía”.

Márquez arremetió contra “las diferentes tasas que se incluyen en el recibo” y advirtió de que “Bruselas vigila muy de cerca la reforma energética”, que actualmente está basada en impuestos para corregir el déficit de tarifa.

Cabe recordar que Bruselas ha criticado en sus comunicaciones oficiales la moratoria a las renovables, vigente desde el pasado mes de enero, y rechaza de plano la retroactividad en los incentivos a las renovables.

Márquez avisó de que España debe seguir las recomendaciones de la Comisión Europea y cada año desde el Gobierno europeo se vigilan los avances de cada Estado miembro para lograr un mercado interior de la energía. Si no se avanza en los retos impuestos se “abrirán nuevos procedimientos de infracción”.

Una de las primeras obligaciones que debe cumplir el Gobierno es reducir progresivamente la tarifa regulada, a la que actualmente se acogen potencias de hasta 10 kilowatios.

El ministro de Industria, José Manuel Soria, ya ha anunciado que el Gobierno trabaja en la liberalización de las tarifas, pero el sector descarta que la medida esté en marcha en 2013.

Vigilar las retribuciones

Entre tanto, Márquez defendió que se aumente la eficiencia y se vigilen los costes en la parte regulada del recibo, donde también se incluyen los incentivos a las renovables. En este sentido, confirmó, tal como adelantó elEconomista, que la Comisión Europea prepara una guía para que los países tengan directrices sobre cómo regular las futuras renovables que se pongan en marcha para que “tengan una rentabilidad razonable, pero sin sobrecompensación”.

Por otro lado, estimó necesario que la regulación facilite los cambios de comercializadoras por parte de los clientes porque actualmente sólo el 16 por ciento de los consumidores creen que funciona bien el mercado español.

Márquez criticó que la regulación de los precios no consigue estimular a los consumidores y abogó por ofrecer más información a los clientes y establecer órganos de reclamaciones y consultas.

Por último defendió que, a pesar de la crisis, las empresas y los Estados de la UE deben seguir avanzando en la eficiencia y reducción de emisiones porque hay otros países con un mayor acceso a los recursos naturales y tienen ya una clara ventaja en este terreno. “Hay que lograr precios de la electricidad competitivos”, añadió.

En cuanto a los deberes que le quedan por hacer a Estados Unidos o Asia en la lucha por el cambio climático, Márquez denunció que la Agencia Internacional de la Energía no sea más consistente en sus informes.

fuente:eleconomista.es