La política energética del Gobierno entorpece la salida de la recesión

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La política energética del gobierno está retrasando la salida del actual estancamiento económico: urge cambiar el mix y apostar por las energías renovables. Es la recomendación de la mesa de expertos que recientemente se reunieron en Zaragoza para analizar el modelo energético que necesitamos en España. Un país que, recordaron, gasta cada año entre 50.000 y 60.000 millones euros en importar combustibles fósiles.

La Universidad de Zaragoza celebró el pasado 2 de abril una mesa de trabajo, desarrollada en sendas sesiones de mañana y tarde, sobre los cambios energéticos en Europa en el contexto abierto por Alemania de cierre de sus centrales nucleares al final del período de 40 años de funcionamiento. Ambas sesiones fueron filmadas con el objetivo de utilizarlas en un documental sobre energía nuclear y renovables en la cuenca del Ebro, que se proyectará en mayo en el Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente de Zaragoza (Ecozine Film Festival).

El sociólogo Mario Gaviria Labarta, Premio Nacional de Medio Ambiente, condujo el debate junto con el periodista José María Perea, que contó con la participación de varios de los mayores expertos en energía de España: Javier García Breva (tendenciasenenergia.es), José Miguel Villarig (presidente de APPA), Luis Crespo (Protermosolar), Pep Puig (presidente de Eurosolar España), Raquel Montón (Greenpeace), Jordi Ortega (Universidad Carlos III), Manuel Omedas (CHE), Carlos Arribas (Ecologistas en Acción) y Javier del Pico (grupo Samca).

La primera conclusión del intenso debate mantenido fue que para superar la actual recesión económica es clave cambiar el mix energético, tanto por razones de eficiencia como de reducción del gran déficit que supone en España y Europa la importación de combustibles fósiles.

España gasta al año entre 50.000 y 60.000 millones de euros en importar dichos combustibles, y la Unión Europea en su conjunto, unos 500.000 millones de euros al año. En ambos casos, una transición lenta a las energías renovables de aquí al año 2050 permitiría reducir a la mitad el gasto previsto en seguir importando combustibles fósiles. Es decir, una sustancial reducción del déficit exterior.

Sin embargo, la política energética que sigue el actual gobierno va por el camino contrario. Los expertos reunidos en Zaragoza creen, de hecho, que esta política está retrasando la salida del actual estancamiento económico, al frenar tanto el desarrollo como la estabilidad del sector de las energías renovables que, pese a las trabas a las que se enfrenta, es uno de los mejor situados en el conjunto de la Unión Europea aunque sólo sea utilizada la mitad de su capacidad de producción eléctrica.

El ejemplo alemán
De acuerdo con los expertos, el cierre de las centrales nucleares, tal y como ha iniciado Alemania, permitirá un desarrollo mayor de las energías renovables, con un horizonte de futuro definido y estable. En la transición energética alemana –señalaron–  está produciéndose un interesante proceso de descentralización teniendo un papel destacado tanto los ciudadanos como los municipios, además de haberse iniciado la cooperación entre länders en el intercambio de energía mediante redes de distribución.

En cuanto a las centrales de ciclo combinado de gas, su opinión es que pueden ser útiles en esta etapa de transición, pero debería ser en un periodo temporal limitado, para que no sea de nuevo un obstáculo al mayor desarrollo de las energías no fósiles o al incremento de los bombeos reversibles para almacenamiento de la producción de energías renovables.

Los expertos creen, asimismo, que el retorno a las confederaciones hidrográficas de las distintas cuencas españolas de las primeras centrales en explotación, tras la finalización del periodo legal de concesión hidroeléctrica, es tanto un elemento regulador en la transición energética como de retorno al sector público de la producción de electricidad.

Respuestas globales ante necesidades comunes
En la mesa también se abordaron los recientes acontecimientos en el Este del continente europeo, que en opinión de los expertos ponen claramente en evidencia la necesidad de respuestas globales de la Unión Europea (UE) en la transición energética que demanda la evidencia del cambio climático y los acuerdos internacionales alcanzados en las cumbres de  Kyoto y Copenhague.

Otra de sus recomendaciones es extender las conexiones eléctricas de España a través de Francia, facilitando tanto los suministros eléctricos ahora necesarios como la necesaria transición del país vecino, el más dependiente de un parque de centrales nucleares muy grande y envejecido. En cuanto a la conexión del gaseoducto español con Francia, un proyecto actualmente paralizado, creen que serviría en la actual coyuntura al permitir centrales de ciclo combinado mientras se alcanza el objetivo final deseable de energías seguras, limpias y descarbonizadas.

fuente:energias-renovables.com