Cierre nuclear en España: cuando la técnica y la economía se imponen a la ideología

Este lunes hemos conocido los planes del Gobierno y de las eléctricas sobre el apagón nuclear. Está previsto (cabe recordar que aún no se ha firmado nada) que el cierre de las centrales nucleares se inicie en 2025 y se extienda hasta 2035 ó 2036.

Esta medida puede sorprender si se tiene en cuenta que procede de un Gobierno socialista que en su ideario no cuenta con la energía nuclear. Llegó Teresa Ribera en junio del año pasado y en varias ocasiones se pronunció sobre el cierre nuclear. El PSOE quería cerrarlas a los 40 años de vida útil, un proceso que de haberse llevado terminaría en 2028.

Pero tras el paso de los meses, el discurso de la ministra Ribera ha ido cambiando. Aunque no cerraba las puertas a un cierre a los 40 años, ya no lo aseguraba. Decía que quería ver lo números, conocerlos y ver si es posible cerrarlas.

Para ello hay que mirarlo todo. Y todo significa que hay que ver si se puede realizar técnicamente, con seguridad, si va a afectar a una posible subida del precio de la electricidad, si puede poner en peligro la seguridad de suministro al llevarlo a cabo junto al cierre de las térmicas, si puede hacer aumentar las emisiones, y también si hay dinero suficiente para llevar a cabo el desmantelamiento de las centrales y cómo puede afectar ello a las zonas o regiones donde están ubicadas (el empleo, etc).

Y claro, cuando se ha visto todo esto, el Gobierno se ha dado cuenta de que no se puede cerrar a la vez térmicas y nucleares. Hay que elegir, y tanto las compañías eléctricas como el Ministerio han optado por eliminar primero las centrales de carbón, y después afrontar el apagón nuclear.

Tiene todo el sentido del mundo. Ningún país lo ha hecho así, y probablemente no lo haga porque sería complicado y se pondría en peligro el equilibrio. Por equilibrio me refiero a que alguno de estos conceptos anteriormente mencionados (seguridad de suministro, precio, emisiones, desmantelamiento) se modificara para mal de una gran mayoría de los consumidores.

El Gobierno dará vida a la nuclear: el apagón se llevará a cabo entre 2025 y 2036

Es por ello que el Gobierno ha decidido que mínimo hasta 2025 no comienza el apagón nuclear. Primero el carbón, luego la nuclear y todo ello inyectando nueva renovable al mix. Serán 17 años más con la nuclear produciendo. Para algunos es mucho tiempo en activo, para otros se queda corto, pero creo que es el tiempo suficiente para hacer esta transición.

Según distintos informes, ya no solo el de la Comisión de Expertos, sino el de Deloitte y otras firmas, incluso el de Greenpeace, el cierre nuclear lleva consigo un aumento de las emisiones y del precio de la electricidad. Si tienes una tecnología limpia que produce un 20% de tu electricidad y a buen precio, ¿por qué eliminarla?

Hacerlo a los 40 años hubiera sido una solución únicamente tomada desde el punto de vista ideológico, y hubiera sido un fallo tremendo por parte del PSOE. Sabe que no puede permitirse el lujo de contaminar más, para ello se ha comprometido con sus socios europeos en llevar a cabo los objetivos del Acuerdo de París. Y tampoco se puede permitir aumentar el precio de la luz. Bastante caro está ya como para hacer que suba más aún el precio. ¿Le hubieran perdonado al PSOE que abandonara a los consumidores más vulnerables?

Pero una de las cuestiones primordiales de este cierre nuclear que quieren llevar a cabo el Gobierno y las eléctricas es la posición del quinto actor, el protagonismo que ha tomado Enresa, la empresa que gestiona los residuos nucleares y que se encarga del desmantelamiento de las centrales.

Llevar a cabo un apagón nuclear necesita tiempo. No se puede hacer de la noche a la mañana. Es por ello que Enresa tendrá que dar el visto bueno al calendario que propongan las eléctricas para cada central. Estudiarlo todo y ver si tanto técnicamente como económicamente es viable llevar a cabo el cierre y desmantelamiento de las plantas. No tendrá la última palabra, pero casi. Y eso es fundamental para que todo se haga bajo la más estricta seguridad.

Teniendo en cuenta todo esto, el Gobierno se ha entendido que no puede cerrar las centrales a los 40 años. Quiere apagarlas, por supuesto, pero tendrá que ser más adelante. Los tiempos que ahora se manejan son otros. Dará tiempo a instalar muchas más renovables en el mix, y sobre todo las eléctricas podrán financiar el desmantelamiento a través de Enresa sin que recaiga el peso en el consumidor.

Y luego por otro lado, está el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que revisará todo en materia de seguridad, tal y como ha venido haciendo en los casi últimos 40 años.

Ahora solo falta que se logre un acuerdo, que sea consensuado ya no solo entre Gobierno y eléctricas, sino por una amplia mayoría del arco parlamentario. De esa manera, se vería a España como un país serio que quiere llevar a cabo la transición energética y que apuesta por hacer las cosas con sentido común.

Un análisis de Ramón Roca, director de El Periódico de la Energía.