España dice adiós a su sueño de convertirse en un ‘hub’ del gas en Europa

El gasoducto MidCat/Step ha llegado al final de su camino. Después de casi una década lleno de obstáculos, con detractores y defensores, su intento de conectar los sistemas de gas natural español y francés a través de Cataluña y Midi Pyrénées va a convertirse en un mal sueño. El tubo que tendría que haber unido ambos países se quedará en lo que se hizo en 2012, entre Martorell y Hostalric, y lo que se alargó hasta Figueres en 2017, pero no irá a más.

La decisión de la CNMC y del regulador francés (CRE) pone punto y final a las aspiraciones del sector gasista de convertir a España en uno de los hub de referencia de Europa. En diciembre de 2015 comenzó su andadura ese mercado ibérico organizado del gas, el Mibgas, cuyo objetivo era aumentar la contratación, tener una referencia de precios del gas y así lograr una mayor transparencia, mejorar la competitividad de la industria pero sobre todo, lograr una disminución de precios. Ahora lo tendrá que seguir intentando pero sin aumentar su interconexión con Europa.

El sector del gas lo ha defendido por el potencial que hubiera supuesto para España dejar de ser una isla energética, pero además por las posibilidades que ofrecía para que nuestro país se convirtiera en la puerta sur de entrada de gas en Europa, garantizando una mayor seguridad y diversidad de suministro y compitiendo con la creciente cuota de gas ruso.

Y ha sido el último informe realizado por  la firma internacional de consultoría e ingeniería Poyry en 2017, el duodécimo estudio sobre la conexión, según decía Juan Vila, el presidente de GasIndustrial, en un artículo de 2017, el que ha dado el cerrojazo definitivo.

Un informe de Poyry para la Comisión Europea pone en duda la viabilidad económica del gasoducto MIDCAT entre España y Francia

“Gasindustrial siempre ha defendido la necesidad de aumentar las interconexiones con Europa, no solo para diversificar suministro, también por el potencial de las regasficadoras que existen en España”, explica a este diario Verónica Rivière, directora general de la asociación de los consumidores industriales de gas, “pero los reguladores francés y español no han cerrado definitivamente la construcción del MidCat sino que esperan a que los transportistas, en este caso EnagásTotal Infrastructure Gaz France (TIGF), presenten un nuevo informe que aclare los conceptos solicitados”.

Sin embargo no parece que estén muy por la labor de continuar apostando por esta infraestructura. Fuentes de Enagás aseguran que el operador del sistema gasista español está a lo que digan los reguladores de España y Francia en este proyecto, lo que augura poco recorrido en esta línea.

La historia del MidCat en esta última década ha estado plagada de intentos sin mucho éxito, incluso cuando ha sido apoyada desde Bruselas.

Después de un largo parón, desde que finalizó el primer tramo en 2012, por fin el 4 de marzo de 2015 tuvo lugar la Declaración de Madrid, la Cumbre de Enlaces de Interconexiones de Energía, en la que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junker, el Comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, los presidentes de Francia, España y Portugal, François Hollande, Mariano RajoyPedro Passos Coelho, así como el presidente del Banco de Inversiones Europeo Werner Hoyer se reunieron para impulsar las interconexiones de electricidad y gas.

Su compromiso fue “evaluar activamente para completar el eje de gas del Este entre Portugal, España y Francia, permitiendo flujos bidireccionales entre la Península Ibérica y Francia a través de un nuevo proyecto de interconexión actualmente conocido como MIDCAT”.

Unos meses más tarde, se anunciaba el inicio de la primera fase del proyecto MidCat.

Incluso Europa aprobó que se destinaran 5,6 millones de euros para costear la mitad del importe de los estudios para la ejecución del proyecto (1,5 millones en España y 4,1 millones a Francia). Pero los temores del gobierno francés y de su regulador obstaculizaron cualquier intento de avance.

El presidente francés, Emmanuel Macron, le dijo a Pedro Sánchez en este verano pasado que por el momento, iba a paralizar el proyecto. “No vamos a construir gasoductos a menos que el consumo sea importante”, dijo.

Macron paraliza (de momento) el gasoducto STEP y prefiere centrarse en la interconexión eléctrica

Desde entonces hasta ahora, las dudas sobre el futuro del MidCat/Step han sido cada vez más crecientes. Incluso el comisario Arias Cañete lo cuestionó en diciembre pasado, durante la presentación de la Estrategia para 2050 de la UE, cuando afirmó que Bruselas no iba a financiar infraestructuras gasistas porque ya no era rentable invertir en ellas.

Adiós a las nuevas infraestructuras gasistas: Bruselas advierte de que no será rentable invertir en ellas

Y finalmente, han sido los reguladores quienes han puesto el broche final. Las organizaciones ecologista, los movimientos sociales de las áreas afectadas y las formaciones políticas como Equo han celebrado esta decisión.

“Las consecuencias de esta decisión son difíciles de prever”, concluye Rivière, “habrá que esperar para ver cómo se desarrolla y cómo afecta al precio del gas en España”.

Por el momento, según Sedigas, España tiene de una posición líder a nivel europeo en el sector ya que dispone del 42% de la capacidad europea de almacenamiento de GNL en plantas de regasificación, distribuida en sus seis regasificadoras activas —el sistema gasista español cuenta con siete regasificadoras de las 23 que tiene Europa—, y tiene una doble vía de aprovisionamiento. En 2016, el 58% del gas que llegó a España lo hizo a través de gasoducto, mientras que el 42% restante, vía metanero.

España recibió en 2017 gas de doce mercados diferentes, lo que le convierte en uno de los países más diversificados de Europa. La capacidad de aprovisionamiento y la diversidad de orígenes que permite la infraestructura de GNL, configuran a España como el país de la UE con una de los niveles más altos de seguridad de suministro.