El doble problema de los enganches ilegales de la luz: crean un agujero de 200 millones al año y son un grave peligro para la seguridad

El director general de Endesa en Andalucía y Extremadura, Francisco Arteaga, advierte, en declaraciones a Efe, de que los enganches ilegales a la red eléctrica no sólo suponen un fraude económico de unos 200 millones de euros al año sino, además, un “grave peligro para la seguridad”.

Arteaga explica en una entrevista con Efe que estas conexiones ilegales constituyen “un grave fraude” no solo para las eléctricas, sino también para toda la sociedad andaluza, a la que defraudan algo más de cien millones de euros al año, “porque más de la mitad del recibo eléctrico son impuestos”.

“El fraude supone un grave problema de seguridad porque cuando se manipula una instalación eléctrica se corre el riesgo de electrocutarse, quien lo hace, y de producir electrocuciones de otras personas”, destaca.

Recuerda que toda conexión eléctrica se debe de realizar “conforme a las normas, por profesionales, con garantía y supervisión adecuadas”, mientras que “lo que se hace de forma fraudulenta carece de toda precaución de seguridad y constituye un riesgo para cualquier vecino”.

Añade que, junto al riesgo de electrocución, los enganches ilegales también causan incendios pues se realizan “en instalaciones carentes de cualquier tipo de protección, por lo que se sobrecargan y acaban produciendo fuegos”.

Destaca que muchas de estas conexiones ilegales se realizan “para desarrollar actividades ilegales, en especial, para cultivar marihuana”.

“Estamos ante la punta del iceberg de un gran problema; en España hay condiciones muy buenas para cultivar marihuana en viviendas sociales, que se ocupan y donde terminan aburriendo a los vecinos honrados; estamos creando el caldo de cultivo de un problema de una gravedad tremenda”, apostilla.

El directivo de Endesa matiza que cuando en los medios de comunicación se informa de problemas en el suministro en determinadas zonas revelan en realidad “un síntoma de una enfermedad mucho más grave”.

“Hacemos todo lo posible por mantener el mejor servicio a los ciudadanos que tiene su contrato en regla, pero nos resulta muy difícil si estamos sometidos a un sabotaje permanente”, sostiene.

Las pérdidas en el suministro eléctrico alcanzan en Andalucía un 9 por ciento del suministro, unos dos puntos más que la media española, y más de la mitad de ese porcentaje, un cuatro por ciento, se produce por las conexiones ilegales.

“Le están robando a los ciudadanos, la mitad, y a Endesa la otra mitad; eso hay que atajarlo porque sobre todo nos preocupa el riesgo para las personas y el impacto negativo para los demás clientes”, concluye.