El sector gasista pide al Gobierno un plan de energía específico para gases renovables

El gas natural busca su hueco en la transición energética global hacia una sociedad baja en carbono y el sector sabe que tiene que poner de su parte para ser más sostenible. Su baza son las diferentes opciones de gases renovables. “Estamos ante un necesidad imperiosa de estar por encima de los intereses sectoriales incluso empresariales en la lucha contra el cambio climático”, ha dicho el director general de Infraestructuras de Enagás, Claudio Rodríguez, en representación de Sedigas, durante la celebración del Encuentro Anual del Sector Papelero. 

“Y nuestro objetivo es mejorar la eficiencia energética, implantar medidas para llegar a más consumidores de manera de más sostenible, ése es nuestro futuro”, ha añadido Rodríguez, “creemos que tenemos que trabajar todos en común, industria, sector del gas, consumidores… y tenemos que apostar por la tecnología más eficiente”.

Entre otras alternativas, la sostenibilidad de la que habla el sector gasistas es el desarrollo y el fomento de los gases renovables, en concreto del hidrógeno y del biometano. Este último ya es competitivo y puede participar de esa transición hacia un modelo menos contraminante, pero al hidrógeno todavía le quedan muchos años para estar al mismo nivel, según fuentes consultadas por el sector. “Los expertos hablan de entre 20 y 25 años”, explican a este diario.

Para la directora general de la Oficina de Cambio Climático, Valvanera Ulargui, “en un futuro, el mercado va a poner a cada uno en su sitio y se pasará de las energías convencionales a las limpias y/o alternativas más sostenibles, sin olvidar la captura de CO2”, y ha coincidido con el sector en que los gases renovables impulsarán la descarbonización de la sociedad y acelerarán la penetración masiva de las energías renovables.

Por eso, el sector gasista pide a este gobierno o al que se formará tras el 28 de abril que se apruebe por Real Decreto un Plan de Energía específico para gases renovables. “Pedimos una hoja de ruta de aquí a 2030 que incluya un objetivo de participación en la normativa de gases renovables, un marco regulatorio favorable y un Real Decreto de gas renovable que incluya los planes de introducción de estas tecnologías, cómo se va a hacer y las medidas que lo van a hacer posible”.

También consideran necesario “que se apruebe un plan de ayudas para esta incorporación de gases renovables en el sistema energético español y la creación de unos Certificados de Garantía de Origen para fomentar el consumo de este tipo de gases”.

“Todos los partidos políticos están a favor de considerar el gas como una energía de respaldo en la transición energética hacia un modelo menos carbonizado”, concluyen, “y de hecho, en el PNIEC se valora muy positivamente este combustible, por lo que estamos bastante satisfechos con el futuro que se ha presentado en Bruselas, pero entendemos que para que esos objetivos puedan ser reales se necesita una regulación específica que marque las inversiones que se pueden realizar y la senda a seguir por el sector”.

Por el momento, solo se puede hablar de biometano y de hidrógeno, aunque de este último reconocen que hasta el momento, la mayoría del hidrógeno que se obtiene en España es de origen fósil y sobre todo es hidrógeno ligero utilizado en las plantas petroquímicas. “Lo interesante del hidrógeno es que se pueda obtener mediante electrólisis, es decir, del excedente de las fuentes renovables, pero para que sea competitivo aún tienen que pasar un par de décadas”.

El biometano se obtiene del biogás mediante un proceso de depuración “upgrading” que mejora el porcentaje de metano en la mezcla. Y ese biogás puede ser obtenido de diferentes maneras, una de las principales es a través del tratamiento de los residuos.

Así que según el Plan de Desarrollo de Gas Renovable, la Hoja de Ruta 2030 presentada por Sedigas en diciembre pasado, proponen que el gas renovable, concretamente el biometano, debería ser considerado en la matriz energética del Plan Nacional de Energía y Clima como una de las tecnologías clave para la transición energética.