La industria del automóvil quiere enterrar el hacha de guerra: pide una ley que impulse el vehículo eléctrico

Los fabricantes de automóviles ya se han dado cuenta de que tienen que reinventarse o el futuro pinta muy negro. Después de meses denunciando las políticas que podrían favorecer a los vehículos eléctricos y perjudicar al diésel, ahora han cambiado el chip y piden una Ley de Movilidad que impulse no solo los vehículos alternativos o eléctricos, sino que se incluya todos los nuevos sistemas de movilidad que están proliferando en los últimos años además de una regulación a favor de las infraestructuras de recarga o una rebaja en la fiscalidad para esta nueva movilidad.

“La movilidad es el tema central de la actualidad, todo el mundo habla de ella y cómo debería ser en el futuro”, señala el vicepresidente de Anfac, Mario Armero, “y aunque es cierto que hay que ir hacia una sociedad descarbonizada también hay que recordar que solo el 18% de las emisiones de CO2 de las ciudades corresponde a los vehículos, las calderas de carbón en los edificios suponen el 51% de esa contaminación”.

Aún así reconoce que la industria del automóvil, “que a partir de ahora se tendrá que llamar la industria de la movilidad ante los cambios que se presentan en los próximos años”, deberá ser sostenible desde el punto ambiental, pero también “económico, social y personal, es decir, que sea asequible y de calidad”.

Según la patronal de los fabricantes de automóviles, “en España la población motorizaba está descendiendo, por un lado por el envejecimiento de la población y porque los jóvenes son cada vez más urbanos y no quieren coche en propiedad. Por eso hay que adaptarse a los nuevos tiempos y es necesario una cuidadosa planificación que de seguridad, certera y fiabilidad”.

“Es cierto que no tienen las mismas necesidades un ciudadano de Madrid, que de Bilbao o un pueblo de Albacete”, continúa Armero, “por eso será necesaria la aprobación de una Ley de Movilidad que impulse el desarrollo del vehículo eléctrico, del alternativo, de los puntos de recarga, del coche autónomo, la inteligencia artificial y la gestión del tráfico”. De hecho, “la nueva industria de la movilidad ya está buscando nuevos perfiles, nuevos talentos que se adapten a las nuevas necesidades del sector.

La Ley de Movilidad

La Hoja de Ruta para la Transición Inteligente hacia la Movilidad del futuro que ha presentado Anfac representa en su conjunto una visión de transformación radical de la industria de la automación. En su definición confluyen cuatro “megatendencias” que en base a la tecnología, van a ser disruptoras para la industria: la conducción autónoma, la movilidad compartida, la conectividad y la electrificación.

Armero recuerda que el sector de la automación representa el 10% del PIB y genera más de 400.000 empleos directos en España, “de calidad, estabilidad e innovación” además de ser el noveno país del mundo en fabricación de vehículos y el segundo de Europa.

“Hoy por desgracia no somos un referente mundial y nuestro objetivo es que España siga liderando el sector del automóvil” dice por su parte el presidente de Anfac, José Vicente de los Mozos, “se lo hemos comentado a todos los partidos políticos y a nueve Comunidades Autónomas, tenemos que reiniciarnos y poner el marcado a cero, tiene que haber un enfoque integral que no solo mire las restricciones, los aparcamientos, la fiscalidad, sino a todas las plataformas que existen a día de hoy ya para que el cliente sea el más beneficiado”.

Por todo ello, proponen para el próximo Gobierno que surja tras las elecciones, 5o medidas agrupadas en siete bloques: renovación del parque circulante con vehículos de cero y bajas emisiones, una fiscalidad orientada a los retos ambientales, una armonización de políticas de movilidad, el impulso de las iniciativas de movilidad compartida, la optimización de los sistemas de gestión de tráfico, la sensibilización y concienciación ciudadana y empresarial y la integración de las políticas urbanísticas con la movilidad del futuro.

Y todo ello necesita una partida presupuestaria, por eso piden un presupuesto anual de 50 millones de euros y que se complemente con uno de impulso a la movilidad alternativa, con 150 millones de euros anuales, además de un plan de renovación del parque de tres años, con un presupuesto anual de 200 millones de euros.

Armero considera que los planes de incentivo a la adquisición de vehículos en España “son autosuficientes”, ya que generan mayor recaudación de lo que cuestan, tal y como se ha demostrado con iniciativas anteriores como los planes Pive o 2000E, por eso piden también suprimir el impuesto de matriculación para crear uno de circulación vinculado al uso y no a la compra, lo que tendría un efecto “neutro” sobre la recaudación fiscal nacional y ayudaría a mejorar la calidad del aire y a aumentar la seguridad vial.

Infraestructuras de recarga

“Si no hay infraestructuras, no despega el vehículo eléctrico en España”, asegura, por eso, propone que se elimine la tasa eléctrica, “tiene que ser un negocio rentable, que motive la aparición de emprendedores y que resulte interesante invertir”.

Reducir el precio de la electricidad lo ve como algo decisivo para el sector del vehículo eléctrico. “¿Por qué la electricidad en España es un 30% más cara que en Francia? Alguien lo tiene que explicar”.

En definitiva, Anfac reconoce que hay que anticiparse a los cambios, y aunque reconoce que esta industria, toda ella de propiedad extranjera, siempre ha tenido un compromiso de permanencia con España, es la que ha pedido cambiar la mentalidad a su representantes españoles. 

La industria del automóvil quiere enterrar el hacha de guerra: pide una ley que impulse el vehículo eléctrico

Los fabricantes de automóviles ya se han dado cuenta de que tienen que reinventarse o el futuro pinta muy negro. Después de meses denunciando las políticas que podrían favorecer a los vehículos eléctricos y perjudicar al diésel, ahora han cambiado el chip y piden una Ley de Movilidad que impulse no solo los vehículos alternativos o eléctricos, sino que se incluya todos los nuevos sistemas de movilidad que están proliferando en los últimos años además de una regulación a favor de las infraestructuras de recarga o una rebaja en la fiscalidad para esta nueva movilidad.

“La movilidad es el tema central de la actualidad, todo el mundo habla de ella y cómo debería ser en el futuro”, señala el vicepresidente de Anfac, Mario Armero, “y aunque es cierto que hay que ir hacia una sociedad descarbonizada también hay que recordar que solo el 18% de las emisiones de CO2 de las ciudades corresponde a los vehículos, las calderas de carbón en los edificios suponen el 51% de esa contaminación”.

Aún así reconoce que la industria del automóvil, “que a partir de ahora se tendrá que llamar la industria de la movilidad ante los cambios que se presentan en los próximos años”, deberá ser sostenible desde el punto ambiental, pero también “económico, social y personal, es decir, que sea asequible y de calidad”.

Según la patronal de los fabricantes de automóviles, “en España la población motorizaba está descendiendo, por un lado por el envejecimiento de la población y porque los jóvenes son cada vez más urbanos y no quieren coche en propiedad. Por eso hay que adaptarse a los nuevos tiempos y es necesario una cuidadosa planificación que de seguridad, certera y fiabilidad”.

“Es cierto que no tienen las mismas necesidades un ciudadano de Madrid, que de Bilbao o un pueblo de Albacete”, continúa Armero, “por eso será necesaria la aprobación de una Ley de Movilidad que impulse el desarrollo del vehículo eléctrico, del alternativo, de los puntos de recarga, del coche autónomo, la inteligencia artificial y la gestión del tráfico”. De hecho, “la nueva industria de la movilidad ya está buscando nuevos perfiles, nuevos talentos que se adapten a las nuevas necesidades del sector.

La Ley de Movilidad

La Hoja de Ruta para la Transición Inteligente hacia la Movilidad del futuro que ha presentado Anfac representa en su conjunto una visión de transformación radical de la industria de la automación. En su definición confluyen cuatro “megatendencias” que en base a la tecnología, van a ser disruptoras para la industria: la conducción autónoma, la movilidad compartida, la conectividad y la electrificación.

Armero recuerda que el sector de la automación representa el 10% del PIB y genera más de 400.000 empleos directos en España, “de calidad, estabilidad e innovación” además de ser el noveno país del mundo en fabricación de vehículos y el segundo de Europa.

“Hoy por desgracia no somos un referente mundial y nuestro objetivo es que España siga liderando el sector del automóvil” dice por su parte el presidente de Anfac, José Vicente de los Mozos, “se lo hemos comentado a todos los partidos políticos y a nueve Comunidades Autónomas, tenemos que reiniciarnos y poner el marcado a cero, tiene que haber un enfoque integral que no solo mire las restricciones, los aparcamientos, la fiscalidad, sino a todas las plataformas que existen a día de hoy ya para que el cliente sea el más beneficiado”.

Por todo ello, proponen para el próximo Gobierno que surja tras las elecciones, 5o medidas agrupadas en siete bloques: renovación del parque circulante con vehículos de cero y bajas emisiones, una fiscalidad orientada a los retos ambientales, una armonización de políticas de movilidad, el impulso de las iniciativas de movilidad compartida, la optimización de los sistemas de gestión de tráfico, la sensibilización y concienciación ciudadana y empresarial y la integración de las políticas urbanísticas con la movilidad del futuro.

Y todo ello necesita una partida presupuestaria, por eso piden un presupuesto anual de 50 millones de euros y que se complemente con uno de impulso a la movilidad alternativa, con 150 millones de euros anuales, además de un plan de renovación del parque de tres años, con un presupuesto anual de 200 millones de euros.

Armero considera que los planes de incentivo a la adquisición de vehículos en España “son autosuficientes”, ya que generan mayor recaudación de lo que cuestan, tal y como se ha demostrado con iniciativas anteriores como los planes Pive o 2000E, por eso piden también suprimir el impuesto de matriculación para crear uno de circulación vinculado al uso y no a la compra, lo que tendría un efecto “neutro” sobre la recaudación fiscal nacional y ayudaría a mejorar la calidad del aire y a aumentar la seguridad vial.

Infraestructuras de recarga

“Si no hay infraestructuras, no despega el vehículo eléctrico en España”, asegura, por eso, propone que se elimine la tasa eléctrica, “tiene que ser un negocio rentable, que motive la aparición de emprendedores y que resulte interesante invertir”.

Reducir el precio de la electricidad lo ve como algo decisivo para el sector del vehículo eléctrico. “¿Por qué la electricidad en España es un 30% más cara que en Francia? Alguien lo tiene que explicar”.

En definitiva, Anfac reconoce que hay que anticiparse a los cambios, y aunque reconoce que esta industria, toda ella de propiedad extranjera, siempre ha tenido un compromiso de permanencia con España, es la que ha pedido cambiar la mentalidad a su representantes españoles.