Poca eficiencia, altos precios energéticos y más emisiones de CO2: así es el informe BP de la Sostenibilidad 2018

El año 2017 se quedará en el recuerdo como uno de los puntos negros en la evolución hacia una economía más sostenible. Ademas, según el último Informe 2018 del Observatorio de Energía y Sostenibilidad, a los españoles se les ha encarecido la factura energética, de nuevo debido, principalmente, a factores no controlables como es la disponibilidad hidráulica, ya que 2017 fue un año especialmente seco, al aumento del consumo de carbón y a los altos precios de las materias primas.

Hay poco bueno que destacar del año en estudio. Todos los inputs subieron de precio, el petróleo Brent se incrementó en un 24%, un 14% el gas y hasta un 40% el carbón. Por eso, en opinión del director de la Cátedra BP de Energía y Sostenibilidad, Pedro Linares, “el riesgo de seguridad energética ha aumentado bastante”, además de provocar “ascensos generalizados en los precios energéticos. En concreto en España, esos precios están muy por encima de la media de los países de la OCDE“, con las consecuencias negativas consiguientes para la competitividad de la industria y la renta de los hogares. 

Debido al alto grado de dependencia energética del exterior, el sector energético, y por consiguiente también la economía española, siguen expuestos a un importante riesgo de precio de estos combustibles. De hecho, en 2017, al contrario que en los años anteriores, aumentó significativamente la factura energética española. Más concretamente, los gastos directos en energía primaria crecieron en 2017 un 53% con respecto a 2016. Esta subida está principalmente causada por el aumento del consumo energético, y el ascenso prácticamente generalizado de los precios finales de la energía.

Y en ese contexto nacional de altos precios, el informe también destaca que sigue aumentando la demanda de energía (un 3,2% en energía primaria y un 1,4% en energía final), la intensidad energética se reduce, pero se sigue por encima de la media de nuestro entorno, lo que ayuda a incrementar aún más la factura energética y las emisiones de CO2

Pero ¿qué paso en 2017 respecto a 2016? Tantos datos negativos tienen su razón de ser en que el año anterior fue especialmente lluvioso y ventoso en contraste con 2017, uno de los más secos desde que se tienen registros. Por eso, en comparación, cayó hasta un 48% la producción hidrológica, lo que provocó un aumento significativo del uso de carbón y de gas.

En el apartado de transporte, la curva ha sido también al alza. Ha aumentado el consumo de energía primaria en un 21%, y hasta un 40% en energía final, y por tanto, esto ha supuesto un aumento del 15% en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Este sector sigue siendo el principal emisor y consumidor de energía de la economía española, y aunque mostró mejoras en el transporte privado por carretera, que se redujo un 3,7%, a cambio siguió aumentando el transporte por avión (un 2,8%) y por tren (3,2%). Además, el transporte de mercancías aumentó casi un 8%. Por eso, los autores del estudio piden que sea prioritario este sector en cuanto al diseño de una política energética y sostenible. 

Emisiones de CO2

Globalmente, en 2016 la reducción de la intensidad de las emisiones (emisiones/PIB) ha sido superior al 3%. En el mismo pe- ríodo, la reducción de este indicador ha sido similar en el conjunto de la OCDE y la UE-15 (2,3% y 2,8% respectivamente), mientras que en España se produjo un aumento del 3,2%.

Analizando el caso español en el año 2017 en mayor detalle, las emisiones de CO2 imputables al consumo de energía primaria (neto de exportaciones) aumentaron en un 4,1%, situándose en torno a los 300 millones de toneladas. Las emisiones per cápita aumentaron igualmente en 2017 en un 3,8%, mientras que la intensidad de las emisiones (por unidad de PIB) en 2017 aumentó un 1%. En definitiva, puede decirse que el sector energético español experimentó un deterioro en todos sus indicadores de emisiones en el año 2017.

“Podemos decir que el sistema energético español está a merced de la meteorología, pero no es bueno que sea así”, ha reconocido el propio Linares durante la presentación. Y es que si el año 2017 hubiera sido climatológicamente medio, las emisiones se habrían reducido respecto a lo que realmente ocurrió. Esta reducción sería de aproximadamente 4,5Mt, que podrían ser consideradas como consecuencia de factores no controlables.

Futuro del sector energético

Por último, Pedro Linares también se refirió a los retos del actual modelo energético español. Tras la presentación del Plan Nacional de Energía y Clima con objetivos a 2030 e iniciativas como el anteproyecto del Ley de Cambio Climático y Transición Energética o la Estrategia Justa, la Cátedra BP considera que la futura Ley debería incluir algunos elementos “muy relevantes” y que no se han considerado en su borrador, como un precio para el CO2 “estable y creciente”, en el marco de una reforma fiscal ‘verde’.

Asimismo, aboga por un diseño apropiado de los mercados energéticos; una estrategia de innovación energética en un contexto global; y un comité de supervisión independiente que garantice la visión de largo plazo.

“Esperamos que todos los partidos políticos, en la nueva legislatura, sean capaces de superar el cortoplacismo y puedan alcanzar el necesario consenso en torno a estos elementos, formulando una política de Estado asumida por todos en materia de energía y clima que asegure la consecución de un modelo energético sostenible lo antes posible”, indicaron en un comunicado.