Un nuevo movimiento, “Rebelión no violenta”, exige un sistema cero CO2 en 2025 y bloquea la entrada a Repsol en Madrid

Colectivos e individuos de todo el mundo se han declarado en “Rebelión no violenta” frente a gobiernos y empresas por su “negligencia criminal” por no abordar con “urgente” la crisis climática, ecológica y de civilización y exigir un sistema con cero emisiones de CO2.

El colectivo ‘Extinction rebellion’ denuncia en su ‘Declaración de Rebelión no violenta’ que la comunidad científica advierte de que esta crisis planetaria puede llevar a “millones” de especies a la extinción e incluso a la extinción de la propia especie humana.

Así, señala la urgencia de intentar evitar “lo peor del desastre”, aunque para ello haya que adoptar “medidas de emergencia” porque consideran que no hay mayor crimen que no responder ante una crisis ecológica civilizatoria.

Desde el equipo de comunicación del colectivo en España han explicado a Europa Press que su propósito es lograr que los Gobiernos “digan la verdad” sobre la gravedad de la crisis ecológica; que se comprometan a reducir hasta cero las emisiones de CO2 en el año 2025 y que los Ejecutivos convoquen asambleas que supervisen que las políticas climáticas anunciadas se llevan a cabo.

“Son demandas a nivel global”, insisten desde Extinction Rebellion, un colectivo que surgió en abril de 2018 en Gran Bretaña. En esta línea, entre 30 y 40 miembros de la organización española han bloqueado de manera “pacífica” una de las entradas al garaje de la sede de Repsol en Madrid desde las 07.15 hasta las 10.45 horas.

Durante la acción, en la que han hecho una actuación para poner de relieve la pérdida de especies, han leído un manifiesto cada media hora. A la acción ha acudido la Policía Nacional, que no ha actuado, y tras tres cuatro horas y media los activistas se han marchado voluntariamente.

En las últimas semanas desde la organización se han hecho acciones en los semáforos de Gran Vía durante varios miércoles consecutivos y actuaciones en una media maratón para llamar la atención sobre el cambio climático y para esta semana anuncian movilizaciones en varios países de todo el mundo.

La declaración insiste en que “no hay mayor crimen que no responder” ante una crisis ecológica y civilizatoria que, en caso de seguir su curso, va a suponer la muerte de miles de millones de personas, “si no la extinción completa de la especie humana”, además de la extinción irreemplazable de millones de especies, que podría tener unas consecuencias impredecibles para la vida en la Tierra, por las complejas interrelaciones ecosistémicas.

El manifiesto pide evitar este desastre y el colapso e insiste en que los movimientos por la justicia climática han pedido de manera reiterada soluciones políticas graduales durante decenios.

“Es hora de reconocer que este enfoque ha fracasado, que no nos queda tiempo, y que ha llegado el momento de poner en práctica medidas de presión mucho más contundentes”, apela la declaración, que añade que “solo” una revolución global, masiva y basada en la desobediencia civil no violenta, puede generar los cambios necesarios para lograr la supervivencia.

“Todo ser humano tiene tanto el derecho como el deber de rebelarse y luchar por la supervivencia de la Humanidad y de la Comunidad de la Vida en la Tierra. Ha llegado el momento de decir la verdad sobre la situación de emergencia real de nuestra civilización y de la biosfera, y actuar en consecuencia”, concluye.