Una subestación eléctrica instala uno de los sistemas de almacenamiento más grandes de España

Europa puede perder el tren de la fabricación de baterías. Incluso Alemania y Francia se han aliado para darle un empujón especialmente a las de fabricación de litio. Sin embargo, en España ya se están iniciando algunos proyectos punteros especialmente de jóvenes emprendedores, que incluso ya están en el mercado.

Es el caso de Wattius, una startup fundada hace menos de un año por dos ingenieros industriales de la Universidad Politécnica de Cataluña para desarrollar baterías de grandes dimensiones. Ya han conseguido poner en marcha la primera. Se trata de una batería de litio con una capacidad de almacenaje de 210 kWh y una potencia de 100 kW para una subestación eléctrica de la compañía Estabanell Energia, una comercializadora y distribuidora que dispone de una central hidroeléctrica con la que genera electricidad desde los Pirineos hasta la localidad barcelonesa de Granollers.

Supera a la que se considera la estación de almacenamiento más grande del mundo, la de la compañía Southern California Edison (EEUU) de 80MWh con baterías de Tesla.

“Esta planta piloto parte del proyecto europeo INVADE H2020 que quiere demostrar las ventajas de incorporar activos de flexibilidad en la red de distribución eléctrica”, explica a este diario Xavier Massot, director de Wattius Battery Solutions, “y por comparar dimensiones, por ejemplo una batería para uso residencial o doméstico, como la Powerwall de Tesla, ofrece una capacidad de hasta 10 kWh/día, mientras que la nuestra es de 210 kWh”.

“Tanto en la Universidad como cuando empezamos a trabajar en el sector de la automoción, nos centramos en investigar y desarrollar baterías para el vehículo eléctrico, pero después nos dimos cuenta que era más interesante diseñar baterías a medida”,  añade Massot, “y en este proyecto era necesario conectar un sistema de almacenamiento de energía a una subestación eléctrica, algo más complejo, y lo hemos conseguido”.

“En el caso de la distribuidora, su objetivo era demostrar cuáles eran posibilidades que tienen los activos de flexibilidad y buscar soluciones para los picos de consumo y las congestiones”, explica el responsable de Wattius, “y desde enero pasado, que la batería está ya operativa realizando pruebas de integración con el sistema completo, está dando muy buenos resultados. Sin embargo, aún falta que se integre la plataforma para su gestión, algo que llevará un poco más de tiempo pero creemos que antes de que finalice el año estará todo a pleno funcionamiento”.

La startup, que solo ha tardado cuatro meses en construir el pack de baterías al completo, ha priorizado aspectos como la modularidad, la escalabilidad, la flexibilidad y la seguridad. Aspectos como el packaging de celdas, el conexionado de potencia, la electrónica de monitorización y control (BMS) y las interfaces con el resto de equipos del sistema también han sido diseñados por la empresa.

Al estar la batería en corriente continua y la red de distribución en corriente alterna, se necesita de “una especie de inversor algo más complejo que el que existe en una instalación de autoconsumo, por ejemplo”, que permita transformar las corrientes a un voltaje y frecuencia determinado, “y de eso se encarga otra empresa en este proyecto de Granollers”.

Litio vs. plomo

“Nos hemos centrado en instalaciones de tamaño medio porque a nivel doméstico ya hay muchos productos que son muy buenos”, continúa Massot, “nuestro objetivo son las baterías para pymes, naves grandes e incluso pequeñas industrias que tengan instalaciones solares para rebajar su factura de la luz y vean en el almacenamiento una alternativa real y posible, pero también podemos hacer baterías para parques renovables. En realidad ofrecemos todo tipo de soluciones de cualquier ámbito”.

La posibilidad de combinar renovables y almacenamiento está empezando a ser una realidad, pero ¿cuánto cuesta al bolsillo? “El precio puede variar mucho y depende de los requisitos de cada uno de los proyectos, pero el rango podría variar entre 100.000 y 200.000 euros solo la batería”, concluye el CEO de Wattius, “hace unos años el litio era muy caro, pero ahora está bajando mucho de precio y empieza a ser rentable, aunque siempre será mucho más interesante que otro tipo de baterías”.

En su opinión, “las dos únicas tecnologías que a día de hoy se usan ampliamente son el litio y el plomo, pero esta última es un sistema muy robusto que aparte de la relación volumen/peso no sirve para proyectos donde la ciclabilidad es fundamental. El litio puede aguantar hasta 10 o 20 veces más, es decir, que de los 10.000 ciclos que puede durar una batería de litio, el plomo apenas llega a los 500”.