CCOO de Asturias ve potencial en la biomasa para instalar 200 MW y crear 8.000 empleos tras el cierre de las térmicas

Asturias tiene potencial para generar unos 200 megavatios a partir de biomasa y biogas, una tercera parte de la que se dejará de generar con el cierre de las térmicas de Lada y Narcea, lo que conllevaría la creación de unos 2.000 puestos de trabajo directo y otros 6.000 indirectos, según se desprende de los datos que recoge CCOO en un informe sobre esta energía renovable.

Se trata de «La biomasa forestal y su potencial de desarrollo en Asturias», un estudio que ha sido presentado por el secretario general de la Federación de Industria de CCOO, Damián Manzano, y que se va a trasladar a todos los agentes del sector para avanzar en el desarrollo de una producción que en Asturias tiene un carácter prácticamente testimonial.

La producción de energía suponía en 2018 el 5,94% del valor añadido bruto (VAR) de Asturias, con 4.512 megavatios de potencia instalada, el 4,3% de la del todo el país y de la que 1.512 MW están vinculados a las renovables.

No obstante, sólo 91,5 MW se producen con biomasa, pero en su mayoría se trata de calderas domésticas o de instalaciones industriales que no utilizan materia forestal, mientras que en comunidades vecinas como Galicia, Castilla y León o Cantabria sí que se está apostando por este tipo de energía, según Manzano .

Al margen de que hay seis proyectos para instalar en Asturias 108 MW, el informe cifra en torno a 200 los que se podrían instalar en Asturias para contribuir a que la comunidad autónoma, con industrias que son altamente consumidoras de electricidad, siga siendo autosuficiente energéticamente pese el cierre o paradas de sus térmicas.

Sólo con el volumen de masa forestal disponible al año en los montes de Asturias, unas 218.000 toneladas, se podrían alimentar instalaciones con capacidad para producir 30 megavatios/hora al año.

El resto podría producirse con recursos importados, al igual que ahora las térmicas importan carbón de otros países, , según ha señalado Manzano, que considera que hay que ir dando pasos para potenciar la instalación de centrales de biomasa adaptadas a la realidad asturiana.

Según los cálculos del sindicato, por cada megavatio de potencia instalada se generan diez puestos de trabajo directos y otros cuatro indirectos por lo que, de llegar a ese objetivo de 200 podrían crearse en torno a 8.000 empleos.

Para conseguirlo, CCOO considera necesario que Asturias cuente con un plan de energías renovables propio que incluya medidas para el fomento de las diferentes tecnologías y que las subastas para la instalación de nueva potencia renovable den prioridad a regiones mineras o donde se prevé el cierre de térmicas y que se hagan también subastas específicas por tecnología y tamaño que den cabida a instalaciones de centrales pequeñas.

El sindicato reclama también la creación de un «ente gestor o mancomunidad» entre todas las administraciones que se encargase de coordinar todos los recursos de la región que puedan ser destinados a la explotación de la biomasa para la generación eléctrica.

Se trataría de crear, según Manzano, «una especie de rula de la biomasa» que se encargase de aprovechar de manera sostenible todos los recursos que en Asturias pudiesen ser destinados a la generación de electricidad con biomasa o biogas.