Gabinete de crisis de los sindicatos para salvar miles de empleos de la industria electrointensiva tras el resultado de la subasta de interrumpibilidad

La subasta de interrumpibilidad ha hecho saltar todas las alarmas. Mañana, viernes, se reúne una representación de las secciones sindicales de todas las industrias electrointensivas para valorar qué consecuencias tienen los resultados de esta subasta, cuya asignación ha caído un 95% respecto a años anteriores y donde solo se repartirán cerca de cinco millones en los primeros seis meses de 2020.

La gran industria electrointesiva obtiene solo 4,38 millones por la interrumpibilidad cuando hace tres años recibía más de 500 millones

«Durante la reunión no solo valoraremos y evaluaremos la situación sino también decidiremos qué medidas vamos a proponer para que no vaya todo a peor», explican fuentes de CCOO a El Periódico de la Energía.

Los sindicatos tienen claro que el objetivo de sus reclamaciones no será el sector empresario, «tenemos que remar todos hacia la misma dirección, si no hay empresas industriales no hay trabajadores, y viceversa», explican, «de hecho, hace una semana sindicatos y patronales remitimos una carta conjunta a las ministras de Industria, Reyes Maroto, y para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, para manifestar nuestro disgusto y preocupación por la subasta de interrumpibilidad, y no nos equivocábamos».

«La realidad es que la producción ha ido cayendo a lo largo de este año, pero el grueso de todos los problemas está ocurriendo en este último trimestre del año, cuando nos han saltado las alarmas», añaden, «y las previsiones para el primer semestre de 2020 son de un mayor descenso de actividad, aunque no sabemos cómo se va a traducir en pérdida de empleo, porque cada empresa decidirá el ajuste, pero lo que está claro es que nos espera una primavera dura».

La industria electrointensiva pide al Gobierno medidas urgentes para salvar miles de empleos tras el desastre de la subasta de interrumpibilidad

El principal problema son los altos precios de la energía, cuya diferencia con la competencia francesa y alemana es de entre 20 y 25 euros/megavatio hora (MWh), entre otras razones por los costes del sistema y por las diferentes ayudas que reciben las industrias europeas. «Las industrias electrointensivas son todas de capital extranjero y tienen otras plantas en otros países donde les resulta más barata la producción o más rentable, así que el riesgo de deslocalización en España es ahora mucho más alto»

Pero también «es que no ha habido ni hay una política industrial en el medio plazo, por el momento todo han sido parches dependiendo de cuánto ruido haga una u otra empresa. Por eso, CCOO pide un Pacto de Estado por la Industria, que incluya no solo un precio eléctrico razonable sino que la transición de gas a combustibles más limpios no signifique cerrar las empresas. La transición ha de ser justa».

El precio de la energía y la política industrial no son los únicos causantes de la caída en picado del sector. También habría que preguntarse qué están haciendo los empresarios para solucionar esta situación.

«Apenas invierten en I+D y tenemos las mismas máquinas y los mismos métodos productivos de hace 30 o 40 años, por lo que los productos no son de alta calidad. Por ejemplo, el aluminio que se hace en Noruega o en Alemania es de última generación y sirve para la construcción de aviones o de otro tipo de tecnologías, sin embargo el de las fábricas en España tiene poco recorrido», puntualizan.

«Es cierto que están invirtiendo en eficiencia energética y en medidas ambientales y de sostenibilidad, pero debemos ser más competitivos porque de ello depende nuestro futuro», concluyen.

Entre las medidas que sopesan los representantes de los trabajadores se incluyen movilizaciones para que el Gobierno busque alternativas, o apruebe las medidas que llevan encima de la mesa casi un año, como es el Estatuto del Consumidor Electrointensivo, entre otras.