Cuando la transición energética puede hacer subir más el precio del petróleo que los conflictos en Oriente Medio

La muerte del general iraní en Bagdad por parte de EEUU es solo una gota más del colmado vaso de tensiones que vive Oriente Medio. Y ha tenido una repercusión rápida y directa en el precio del petróleo pero con poca duración en el tiempo. Los precios del petróleo se elevaron, y el Brent alcanzó un máximo que no tenía desde junio de 2019, traspasando el umbral de los 70 dólares por barril, pero un día después ya estaba recuperando las posiciones.

«Ya se han desinflado un poco los precios porque el mercado está algo curado de estos impactos de Oriente Medio y la demanda no está muy fuerte», explican analistas del sector petrolífero, «no hay escasez de oferta de EEUU, Noruega y otros, y no la va haber en los próximos meses, así que no debería subir mucho más de los 65-70 dólares por barril este año».

Los mercados ya no se sorprenden con los conflictos que viven los países de Oriente Medio. «El patrón con el que nos movemos para saber qué consecuencias puede tener lo ocurrido en Irán en el precio del crudo es lo que pasó con los ataques de drones en una refinería de Arabia Saudí hace poco más de tres meses, es decir, que subieron los precios durante unos días y luego volvieron a bajar».

«Los efectos inesperados en esas zonas, que incluso la Agencia Internacional de la Energía lo extiende a todos los denominados países del petróleo, tendrán más que ver con la transición energética mundial», continúan, «sus economías tienen los días contados y si no diversifican, se incrementará la crisis social y llevará a exacerbar los movimientos populistas y nacionalistas».

«La deriva geopolítica es una incógnita con la Transición Energética, no vamos a poder movernos o medir con los patrones o modelos antiguos, con una transición mundial en marcha, un EEUU no dependiente de importar combustibles fósiles y una situación desesperada de esos países que viven del petróleo para salvar su economía. Tarde o temprano, el oro negro va a tener un protagonismo indeseable», añaden, «porque si no se calcula bien la velocidad de la transición energética y la sustitución de combustibles fósiles, si no se hacen bien y no se ajustan las inversiones, nos podríamos ver en un futuro con unos niveles de la demanda muy parecidos o ligeramente superiores a los de hoy en día, y una reducción de la oferta, lo que llevaría a una subida de los precios».

«Si confundimos deseos con realidades y no acompasamos bien el ritmo entre nuevo modelo energético y antiguo, las tensiones geopolíticas aumentarán, y los precios del petróleo también», advierten.

Los conflictos en Oriente Medio

En paralelo, mientras el resto del mundo ha iniciado el cambio hacia otras tecnologías y combustibles menos contaminantes, en Oriente Medio, «hay tres factores de inquietud que muy poco tienen que ver con la muerte de este general iraní: primero, el ‘tradicional’ cierre del Estrecho de Ormuz, segundo, el enorme problema que puede generar Irak si se cierra el suministro de petróleo, principalmente porque las milicias chiítas, que cuestionan la legitimidad del Estado iraquí, se hagan con el territorio de explotación, y ese nivel de desestabilización de Irak se extienda a Irán, y tercero y mucho más preocupante, lo que está ocurriendo en Libia».

«Irán sabe que una guerra convencional contra EEUU no la puede llevar a cabo, pero por supuesto que va a utilizar el arma del petróleo, aunque como siempre pasa en estos países, no la podrá utilizar mucho porque es su fuente de ingresos», concluyen, «aún así el conflicto entre EEUU e Irán sí que ha tenido una consecuencia clara, les ha servido para aglutinar a la población y unir ese descontento de gran parte de la población que se estaba manifestando por otras cuestiones para polarizarlo hacia EEUU».