La UE pacta los primeros criterios para identificar inversiones ‘verdes’ y combatir el ‘greenwashing’

Las comisiones de Medio Ambiente y de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo han dado su visto bueno al acuerdo político para poner en marcha los primeros criterios europeos para identificar qué inversiones pueden ser consideradas como ‘verdes’ y para combatir el llamado ‘greenwashing’ o blanqueo ecológico, es decir, que se anuncien como sostenibles actividades económicas que en realidad no lo son.

Este pacto, logrado en diciembre entre los negociadores de la Eurocámara y de los gobiernos de la UE, ha recibido 85 votos a favor y 16 en contra. Ahora debe ser aprobado por el pleno de la institución y después por los Veintiocho para que la nueva ‘taxonomía’ para identificar inversiones ‘verdes’ esté formalmente aprobada.

En concreto, establece seis objetivos medioambientales que deben ser considerados al evaluar si una actividad actividad es sostenible o no. Son la mitigación y la adaptación al cambio climático, el uso sostenible y protección de los recursos hídricos y marinos, la transición a una economía circular, la prevención y el control de la contaminación y la protección y recuperación de la biodiversidad.

Así, para que una actividad sea considerada como sostenible para el medio ambiente debe contribuir «sustancialmente» al menos a uno de los anteriores objetivos y no causar un prejuicio a ninguno de ellos.

El texto no recoge una lista ‘negra’ de tecnologías o sectores dañinos para el medio ambiente más allá de combustibles fósiles como el carbón. La producción de gas y energía nuclear, por su parte, no están específicamente excluidas de la normativa.

Esto supone que ambas actividades podrían ser etiquetadas como una actividad «de transición o facilitadora» que cumple «totalmente» con el objetivo de no producir un daño «significativo» sobre el medio ambiente.

No obstante, el texto pactado señala que estas actividades o inversiones clasificadas como «de transición» no podrán perjudicar el desarrollo de otras bajas en carbón ni contribuir a la perpetuación de las tecnologías basadas en el uso intensivo del carbón.

«Es un paso enorme para crear un lenguaje común para bancos, fondos de inversión o compañías de seguros en Europa», ha celebrado en Twitter el eurodiputado liberal francés Pascal Canfin, también presidente de la comisión de Medio Ambiente.

Para la portavoz de la Izquierda Unitaria Europea (GUE), Manon Aubry, se trata de un avance hacia «unas finanzas sostenibles», aunque considera que «queda camino por recorrer para desincentivar las inversiones en gas y nuclear».

El PP Europeo pide no confundir el BCE con medio ambiente

Los eurodiputados del Partido Popular Europeo (PPE) también han apoyado el acuerdo político, aunque, en paralelo, han advertido de los peligros de confundir el Banco Central Europeo (BCE) con la Agencia Europea de Medio Ambiente.

En un comunicado publicado coincidiendo con el comienzo de la revisión estratégica por parte del instituto emisor, el grupo ‘popular’ en la Eurocámara ha recordado que el mandato del BCE es la estabilidad de precios, algo que debe quedar «muy claro».

«El Pacto Verde es un proyecto muy importante. Debemos poner los esfuerzos en esto y usar todos los instrumentos adecuados para que nuestra economía apoye al clima. Pero esto no puede dañar la estabilidad de la divisa europea», ha apuntado la eurodiputada del PP Agnès Evren.