Cepsa pide proteger a las empresas de la UE de la competencia que no combate el cambio climático

El consejero delegado de Cepsa, Philippe Boisseau, ha manifestado que espera que, a nivel europeo se tome en cuenta la necesidad de proteger las fronteras de Europa, para que la competencia externa de empresas de terceros países no perjudique lo que se está haciendo en la lucha contra el cambio climático.

Boisseau, que ha participado en el Encuentro Energético anual que organiza la escuela de negocios IESE, junto a la consultora Deloitte, ha explicado que si se deja a empresas de fuera de Europa, que no hacen el esfuerzo que están haciendo las europeas en la lucha contra el cambio climático, competir en el mercado europeo se perjudicará a empresas de la UE y a lo que se ha conseguido con su aportación a la lucha contra el cambio climático.

El presidente de BP España y de la Asociación de Operadores Petrolíferos (AOP), Luis Aires, y el presidente de Enagás, Antonio Llardén, han coincidido con Boisseau.

En concreto, Aires ha dicho que en Europa «tenemos que asegurarnos de que los productos que vayan a entrar en territorio europeo tengan algún tipo de arancel que nos permita competir en igualdad de condiciones en el mercado local».

Por otra parte, Boisseau ha manifestado que, de cara a llevar a cabo la transición energética, «no hay una fórmula mágica», pues «el reto es tan difícil» que no hay que descartar ninguna medida, incluso si es pequeña, porque la transición será la suma de pequeñas cosas.

Por su parte, el presidente de Enagás ha destacado la importancia de que el cambio a un nuevo modelo descarbonizado tenga en cuenta la «justicia social», pues el éxito dependerá de que todo se ordene bien.

En su opinión, la tecnología será capaz de ir ayudando, pero habrá que evitar que las medidas perjudiquen a personas y colectivos concretos.

Ha citado el caso de habitantes de zonas rurales que no disponen de transporte púbico para moverse a otras localidades para gestiones o acudir a especialistas médicos, o personas de bajo poder adquisitivo que viven en edificios antiguos sin eficiencia energética.