Impuestazo a los vuelos aéreos y envases de plásticos: el Gobierno somete a consulta pública la primera gran medida de fiscalidad verde

El Ministerio de Hacienda ha sometido a consulta pública a través de su página web dos documentos relativos a la fiscalidad sobre el transporte aéreo y sobre los envases de plástico. Estas medidas se enmarcan en el debate desarrollado a nivel internacional sobre la
necesidad de dotar de mayor peso a los impuestos medioambientales para luchar contra el cambio climático, avanzar hacia una transición energética sostenible y promover la implantación y uso de tecnologías más respetuosas con el medio ambiente.

De esta forma, el Gobierno pretende responder a la creciente sensibilidad medioambiental de la sociedad mediante una consulta pública con el objetivo de mejorar la participación de los ciudadanos en el procedimiento de elaboración de normas con rango de Ley.

Con este procedimiento, tanto las organizaciones y asociaciones más representativas potencialmente afectadas por la futura norma, como
cualquier ciudadano, podrán hacer llegar sus comentarios sobre los textos publicados en el portal del Ministerio de Hacienda a través del email observaciones.proyectos@tributos.hacienda.gob.es durante los próximos quince días.

En España, los ingresos por impuestos medioambientales, como porcentaje del PIB, figuran entre los más bajos de la UE. Según datos de 2017, España tiene el quinto porcentaje más bajo de la UE. Los ingresos por impuestos medioambientales supusieron únicamente el 1,83 % del PIB, frente a una media de la UE del 2,40 %.

Según el documento, la Comisión ha subrayado en varias ocasiones que existe un potencial para incrementar determinados impuestos medioambientales, como los impuestos sobre el transporte, que solo generan la mitad de ingresos en España que la media de la UE (0,2 % frente al 0,5 % del PIB).

Preocupación por las altas emisiones

Las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por la aviación vienen creciendo de forma continuada en los últimos años y está previsto que se incrementen exponencialmente en ausencia de medidas de mitigación.

Así, de acuerdo con el informe de Aviación y Medio Ambiente de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) de 2016, las emisiones de la aviación internacional se incrementarían entre un 169 y un 185% en 2040 y entre un 284 y un 300% en 2050 respecto de los niveles de 2010, situándose por encima de los 1.700 millones de toneladas (frente a los 448 de 2010).

En la misma línea, el informe de 2019 de OACI contempla que el consumo de combustible se incremente en 2,1 o 3,1 veces en 2040 y entre 2,4 y 3,8 en 2050 respecto de 2015.

Por otra parte, de acuerdo con la Agencia Europea de Medio Ambiente, en la Unión Europea las emisiones de este sector se han multiplicado por dos desde el año 1990, han aumentado un 25% en el periodo que va del año 2000 al año 2016, y en el cuatrienio 2013-2016 crecieron a un promedio del 2% anual. En el ámbito nacional, las emisiones correspondientes a operadores aéreos que son responsabilidad de España en el ámbito del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión eran en 2018 un 59% superiores a las del año 2013. Al mismo tiempo, es conocido que además de la emisión de gases de efecto invernadero existen otros efectos de la aviación que contribuyen al calentamiento global, como son la emisión a elevada altura de vapor de agua y otros contaminantes de vida corta en la atmósfera.

Esta situación pone en riesgo el cumplimiento del objetivo establecido en el Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, y realizar esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados.

Si no se le pone freno, el aumento continuado de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la aviación podría anular los esfuerzos y reducciones de emisiones conseguidas en otros sectores.

Asimismo, cabe recordar que el Gobierno de España se ha comprometido a alcanzar el objetivo de neutralidad climática a más tardar en el año 2050, de manera coherente con los objetivos y medidas a 2030 que se recogen en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, y también que la nueva Comisión Europea, con su comunicación sobre un Pacto Verde Europeo, ha puesto la lucha contra el cambio climático en el centro de la agenda europea para los próximos años. En definitiva, se van a necesitar esfuerzos significativos y continuados por parte de todos los sectores, incluyendo el de la aviación, cuyas emisiones de gases de efecto invernadero, a día de hoy, presentan una evolución muy preocupante.

Según el Gobierno, «mediante la introducción en el ordenamiento interno de un impuesto que grave el uso del transporte aéreo se pretende no sólo internalizar el coste de las externalidades ambientales ocasionadas por la emisión de gases de efecto invernadero, sino fomentar en sus usuarios la utilización de otros modos de transporte más respetuosos con el medio ambiente. Al mismo tiempo, este instrumento fiscal servirá de incentivo para explorar nuevas tecnologías y carburantes menos contaminantes».

Además, Hacienda también tiene la mente puesta en gravar el queroseno que se utiliza en los vuelos aéreos. «El gravamen del queroseno utilizado en la aviación también sería una medida eficaz. No obstante, esta medida en el corto plazo resulta inviable para el uso en los vuelos intracomunitarios e internacionales», asegura.

Envases plásticos de único uso

Según el Ministerio de Hacienda, con el impuesto a los envases de plástico de un solo uso se pretende reducir el consumo de estos productos, previniendo y reduciendo el impacto que tienen sobre el medio ambiente y la salud humana.

El texto expone el grave problema de los millones de basuras plásticas que acaban contaminando los mares del planeta. Cada año, entre 5 y 13 millones de toneladas de plástico ensucian los océanos. En la UE, entre 150.000 y 500.000 toneladas de residuos de plástico acaban cada año en el mar.

El consumo de plástico en España, una vez superada la crisis económica, ha vuelto a incrementar la cifra de residuos de envases de plástico hasta llegar a niveles precrisis, con 1,6 millones de toneladas en 2017.

«Con este gravamen se pretende minorar el número de unidades de estos productos que son puestas en el mercado y reducir así su consumo, de forma que se prevenga la generación de residuos plásticos. Si el tributo lograra reducir el consumo de plástico, se generaría también una reducción de los costes de gestión de residuos, especialmente de aquellos que pudieran derivarse de su abandono en el medio ambiente», señala el Ministerio en un comunicado.