Las baterías del vehículo eléctrico del futuro serán duales para poder conectarse en carga doméstica y súper rápida

La carga de vehículos eléctricos es un aspecto importante a la hora de decidirse por un vehículo eléctrico. No solo es necesario valorar el tipo de conector sino la clasificación de potencia con la que se carga, que puede ser lenta o doméstica (unos 3,7kW), semi rápida (7,4 kW), rápida (de 11 a 22 kW), súper rápida (50 kW), y ultra rápida, muy por encima de esas cifras. Sin embargo, según un informe de la compañía tecnológica ABB, «la tendencia que marca el mercado es que las baterías puedan ofrecer la posibilidad de cargar en modo lento o súper rápido en función de las necesidades puntuales del propietario del vehículo eléctrico».

Es lo que ha destacado un responsable de ABB durante la jornada «Futuro Innovador en el Mercado de las Energías Renovables» en la Feria GENERA. La compañía ofrece una amplia variedad de soluciones de carga para automóviles eléctricos desde que entró en el mercado en 2010. Hasta la fecha, ha vendido más de 13.000 cargadores rápidos CC de ABB en 77 países y más de 2.000 de estos cargadores son sistemas de carga de alta potencia de 150-450 kW para vehículos y autobuses.

Las grandes compañías están apostando por instalar super cargadores en corriente continua pero los vehículos eléctricos de hoy en día todavía no tienen las baterías ni el sistema adecuado para conectarse y cargarse a ese ritmo. «Entonces ¿por qué lo están haciendo? Porque el mercado no es el que es hoy sino el que viene, que es cargar muy rápido el coche y en cualquier momento».

Y se refiere el responsable de ABB no solo a los turismos que quieran hacer un trayecto de 350 km sin repostar, sino «cuando dentro de muy poquito participen de la movilidad eléctrica los auténticos jugadores. Me refiero a las flotas, los repartidores, las furgonetas, los camiones de la basura, los servicios refrigerados, que tengan que entrar en las ciudades sin poder contaminar». Son estos sectores los que van a demandar «rapidez e inmediatez para poder seguir trabajando, y no perder horas esperando a que vuelva a cargarse sus baterías».

Sin embargo, no todos necesitarán de esas velocidades.  «Hay tres factores que van a determinar que los modos de carga sean lentos», señala, «primero el fabricante del coche, que produce un millón de vehículos al año y que colocar una batería de 22 kW le supone un coste de 1.500 euros, una de 11 kW se le rebaja a la mitad, y una de 7 kW tan solo 700 euros, por lo que se decantará por este último».

«El segundo factor es el consumidor, que no tiene un sistema trifásico en su casa para cargar a 22 kW y que cuanto más barata le salga la electricidad mejor, así que como lo suele cargar por la noche y le da igual que esté 4 horas enchufado que ocho, y además no tiene que subir el término de potencia, pues opta por el de 7 kW», añade.

«Y el tercero y último, son los propietarios de los negocios, (restaurantes de carretera, supermercados, hoteles, estaciones de servicio…). Si instalan diez puntos de recarga de 22 kW, en trifásico, sabiendo que no va a haber nadie que tenga coches para soportar esa velocidad de carga y además les supone aumentar unos costes que no saben si van a poder recuperar, definitivamente la tendencia es reducir el tamaño del rectificador para la mayor parte de las instalaciones».

Entonces, ¿el futuro es de los super cargadores o de los más lentos? «De ambos dos. ABB y Audi han colaborado en un plan de despliegue para cargadores ABB de 50 kW y 175 kW, para su modelo Audi e-tron, el primer vehículo totalmente eléctrico de la marca».

Incluye dos motores eléctricos con una potencia total de 300kW y puede cubrir más de 400 km con una sola carga. Pero lo más interesante es que es el primer vehículo de producción en serie que puede cargar en estaciones de carga rápida con corriente continua (DC) de hasta 150kW y también cargar su batería de 95kWh en casa utilizando una alimentación de CA normal de 240 voltios.

«El futuro es la polarización y por eso las baterías tendrán que ir a juego con esta tendencia, que permita esta dualidad, y así ofrecer todo el abanico de posibilidades al consumir final», concluye.