Los préstamos verdes financian la fotovoltaica pese a la incógnita de la fijación futura de precios

A medida que la industria solar continúa rompiendo récords de potencia en España, el negocio está cambiando. El sector y las diferentes opciones para invertir en nuevos proyectos se amplía, y se le añade la tecnología, las tecnologías de la información y los nuevos actores en el mercado. Esto genera una gran cantidad de oportunidades, como los proyectos híbridos entre solar y almacenamiento o los proyectos solares a ‘merchant’ o que buscan su financiación mediante un PPA, así como desafíos que cuestionarán el modelo comercial de los propietarios de activos solares.

Y las entidades financieras están dispuestas a participar de esta revolución solar. Al menos esa es la principal conclusión a la que se ha llegado en la jornada ‘Financiación de proyectos fotovoltaicos’ organizada por UNEF en la Feria GENERA. En los últimos años inversiones como los Green Bond Loan se han disparado tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

«En solo 2019 se conectaron 4 GW de plantas fotovoltaicas y 459 MW de autoconsumo solar, y si tenemos en cuenta las peticiones de conexión en el futuro se podrían sumar hasta 73 GW más», ha explicado José Donoso, director general de UNEF, «pero quien van a poner el filtro de que se pueda llegar hasta esas cotas es la financiación, pero los bancos van a preguntar cómo van a recuperar su dinero, por lo que necesitamos señales de precio».

«Hasta ahora había unas primas que daban esa referencia, pero ahora hay tres alternativas: las subastas, los PPAs y los proyectos a merchant, cada uno de sus características y por tanto con condiciones y requisitos por parte de la banca muy diferentes. Este es el paradigma ante el que nos encontramos», ha dicho.

La emisión de bonos verdes y préstamos verdes en todo el mundo aumentó casi un 50% el año pasado a un récord de más de 230.000 millones de euros, a medida que más inversores buscaron recaudar capital para apoyar los esfuerzos para combatir el cambio climático, según un análisis de Climate Bonds Initiative (CBI).

Los bonos verdes son una categoría creciente de valores de renta fija que recaudan capital para proyectos con beneficios ambientales, especialmente la fotovoltaica en España, pero también el resto de tecnologías renovables o la movilidad baja en emisiones de CO2.

Los bonos representan una pequeña fracción del mercado general de bonos, pero están atrayendo la atención porque cumplir con los objetivos de reducción de emisiones necesitará billones de euros. Según ha recordado Joan Groizard, en la inauguración de la jornada, «en los próximos 10 años se necesitarán casi 200.000 millones de euros de nueva inversión, de los cuales el 78% provendrá de manos privadas y el 22% restante del sector público». Y de esa cantidad, «el 42% se destinará al desarrollo de las renovables, el 44% a la eficiencia energética, el 3% a la electrificación y el resto a redes y a otros usos».

Para 2020, espera entre 320.000 millones y 365.000 millones en emisión global de bonos y préstamos verdes. El mayor mercado internacional de bonos verdes fue la Unión Europea, con casi 100.000 millones de emisión el año pasado, con Francia al frente (unos 27.000 millones). Los otros países líderes en emisión fueron EEUU con 46.000 millones, China con 27.000 millones.