Caretas fuera: no diga renovable, diga barato

Hace unos años que está de moda ser renovable. Lo renovable vende, porque contribuye a mitigar el cambio climático que ya sólo niegan unos pocos. Vende tanto a nivel empresarial para decir a nuestros clientes que somos un vendedor concienciado con el medioambiente, como a nivel particular para sentir que mitigamos nuestro negativo impacto sobre el planeta. Además las renovables dan trabajo local, reducen la dependencia energética, mejoran la calidad del aire y tienen todos esos beneficios conocidos y aceptados por todos.

Pero todo esto realmente ya lo sabíamos desde hace tiempo la gran mayoría, ¿no? Entonces ¿por qué nos hemos vuelto últimamente más papistas que el papa, pidiendo a nuestros políticos que incrementen objetivos de descarbonización, a nuestros proveedores que sean sostenibles, y a nuestras comercializadoras que sean 100% renovables?

De los muchos cambios que ha sufrido el sector en los últimos años, posiblemente el más relevante es el abaratamiento de las renovables, principalmente la energía solar fotovoltaica y la energía eólica. En la fotovoltaica, se han reducido literalmente por más de diez veces tanto el coste mayorista de construcción de una planta de gran escala, como la retribución por kilovatio hora necesaria para viabilizar la inversión. En la reciente subasta solar de Portugal en 2019, la remuneración media libremente solicitada por los participantes durante los próximos 15 años fue para gran sorpresa de 20€/MWh, más de 20 veces inferior al precio que seguimos pagando en España a aquellos 4.000 megavatios autorizados principalmente en los años 2007 y 2008. Como coste redondeado hoy en día en la península ibérica parece más razonable más bien un rango de 20€/MWh a 40€/MWh (porque hay muchas casuísticas, sobre todo en el marco normativo y en la certeza de los ingresos), rango impensable hace unos años, resultado de menores costes, mayor vida útil, y mayor eficiencia de los paneles.

En el caso de la eólica, si bien no existe en España ni Portugal una referencia reciente de Feed-in-Tariff para nuevos proyectos que sólo se están instalando ‘a mercado’, la mayoría de nuevos proyectos viables estarán en el rango de 30€/MWh a 50€/MWh de ingreso medio, según casuísticas. Esto es el resultado de aerogeneradores más grandes con menor coste unitario por megavatio instalado, combinado con mayor vida útil y sobre todo mayor producción a mismo recurso eólico. Esta cifra se puede comparar con los aproximadamente 80 €/MWh que pagamos de media a los proyectos eólicos desarrollados bajo incentivos durante las primeras dos décadas de nuestro siglo. Y sobre todo esto se compara con precios medios anuales en el mercado mayorista ibérico (el ‘pool’) de 37€/MWh a 57€/MWh en los últimos 10 años.

Es decir, abstrayéndonos de las cifras, hemos pasado súbitamente de necesitar elevados incentivos adicionales al pool, a que ambas tecnologías eólica y solar puedan pensar vivir con el único ingreso del mercado diario. Eso sí, es una ‘paridad de red’ frágil, o como mínimo dudosa ya que nadie conoce los precios futuros del pool. Y ante tales riesgos a 30 años, con muchas renovables y una consiguiente canibalización de precios a la vista, lo de la ‘paridad de red’ tiene un poco de acto de fe, y de qué futuro te quieres creer y plasmar en tu plan de negocio. Porque en estos momentos de incertidumbre absoluta en todos los frentes, puedes construirte el futuro que más te guste, con muchísimas variables y tantas visiones del futuro como personas o entidades ‘expertas’ a quien preguntes.

En este contexto han proliferado recientemente tres nuevas especies: el PPA (Purchase Power Agreement), el uso de Garantías de Origen, y el autoconsumo.

1- Los PPAs son un seguro para el vendedor de energía, con su consiguiente prima asociada. El ‘offtaker’ (típicamente un gran consumidor, o una comercializadora, o un trader) se compromete a pagar un precio durante un tiempo por un volumen de energía anual. Si mi consumo anual es equivalente al volumen de energía que he firmado en mi PPA con un productor renovable, puedo decir que mi saldo energético anual es 100% renovable; puedo decir que ‘soy 100% renovable’. Esto es aún más cierto si firmo el PPA con una entidad que, gracias al PPA, construye y financia un nuevo proyecto renovable; a diferencia de firmar un PPA con una instalación existente, lo cual tiene más de vendehúmos que de contribuir a mitigar el cambio climático.

2- Las Garantías de Origen (GdO) son un certificado de que la energía ha sido producida por plantas renovables, se otorgan gratuitamente al productor renovable, y éste puede venderlas a un precio libre a un comercializador o consumidor final. Si dicho comprador de GdO cancela en un mes tantas GdO como consumo representa, se puede aceptar la entelequia de que es un consumidor 100% renovable, porque su comercializadora es 100% renovable. Ojo, aquí aplica el mismo comentario que para los PPAs: ¿has comprado GdO de las que no cambian nada porque la instalación ya existía, o de las que realmente ayudan a nuevas plantas renovables y a luchar más contra el cambio climático?

3- El autoconsumo es el medio más obvio de ser 100% renovable, si tu instalación produce una cantidad anual igual a tu consumo propio, o incluso superior exportando excedentes a la red. Aunque, siendo estrictos, para ser 100% renovable también aquí hay que aceptar que el neteo anual de la energía solar excedentaria en unas horas compense la energía ‘sucia’ comprada de la red en las horas sin sol.

En los últimos años, pre-Covid-19, un comprador de electricidad podía conseguir PPAs por un precio inferior al precio esperado por el mercado. Esto es bueno para el offtaker que a priori pagará menos por su electricidad, y es bueno para el productor porque recibe una valiosa firmeza para sus ingresos que, según el precio, bien compensa la pérdida de rentabilidad esperada. En estos años han aparecido por tanto offtakers ‘yo soy 100% renovable’.

En los últimos años están proliferando también comercializadoras 100% renovables (chapeau!), que ante la gran oferta de GdO y la hasta ahora baja demanda, han pagado por sus GdO en el entorno de 0,1-0,3€/MWh; esto equivale a aproximadamente a +0.5% sobre el mercado mayorista y a +0,1% sobre la factura mensual del consumidor doméstico medio. Y claro, dicen a sus clientes ‘vente conmigo si quieres ser 100% renovable’. Quien no es renovable cuando serlo tiene un sobrecoste de 6 céntimos de euro al mes…

Y en los últimos meses, desde el fin del ‘impuesto al sol’, se está desarrollando mucho autoconsumo, que a priori abarata la factura mensual final, y de nuevo según el futuro que uno se crea proporciona una estimación de payback o de TIR todo lo maravillosos que se quiera.

Pues bien, el Covid-19 va a hacer aflorar a los charlatanes vendehúmos, a los que decís ‘yo soy 100% renovable’ sólo cuando el PPA os ofrecía un descuento sobre el pool, a los que decís ‘yo soy 100% renovable’ sólo cuando las GdO sólo os incrementan una décima la factura eléctrica, y a los que antes de instalar el autoconsumo para decir ‘yo soy X% renovable’ pedís una simulación para confirmar que abarataréis vuestra factura. No critico en absoluto que busquéis una solución más barata, faltaría más; lo bueno si es barato, dos veces bueno. Pero el Covid-19 y la coyuntura de petróleo y gas baratos traen entre otras muchas consecuencias unos precios del mercado mayorista mucho más bajos que antes; hasta el punto de que un PPA útil para un desarrollador renovable sería de inicio más caro que el probable pool medio de 2020 y 2021, y hasta el punto de como mínimo reducir la rentabilidad del autoconsumo.

Si de verdad queréis ser un consumidor 100% renovable para mitigar el cambio climático, firmad hoy un PPA con miradas de futuro para viabilizar un nuevo proyecto, aceptando que algún año pagaréis más y otros menos que el pool, e incluso aceptando que el valor medio pueda ser superior al pool. No habréis perdido dinero; habréis contribuido a mitigar el cambio climático y habréis sido 100% renovable antes que los demás, sólo quizás a un coste ligeramente mayor que otros pero quizás también a un coste inferior en función de las sorpresas que nos vengan en el futuro. Porque el pool no va a ser 100% renovable hasta 2050 en el mejor de los casos. Y porque si el cisne negro de 2020 ha traído un pool por los suelos, no podemos descartar que un cisne negro en 2025 traiga un pool por las nubes.

Si de verdad queréis ser 100% renovable, dimensionaos un sistema de autoconsumo con paneles y baterías que os acerque al objetivo, preparados para pagar probablemente más que quedándoos enganchados a la red (en función de cuánto de ambicioso sea vuestro objetivo, ya que el 100% de autoconsumo es prohibitivo…). Y si optáis por la vía de las GdO para demostrar que sois 100% renovable, compradlas a un nuevo desarrollador con un compromiso de pagar más de 0,1€/MWh si así lo necesita la viabilidad económica del proyecto, tanto ahora como en el futuro si la demanda de GdO hace subir su precio. Como orden de magnitud, unas GdO a por ejemplo 5€/MWh que sí podrían ser determinantes para viabilizar un proyecto renovable nuevo, incrementarían la factura mensual de un hogar medio en 1,5€/mes!

Si de verdad sois consecuentes con ser renovables, tendréis el reconocimiento personal y el de vuestros clientes, porque estaréis contribuyendo activamente a mitigar el cambio climático, con un sobrecoste bajo o incluso con beneficios. Todo lo demás es ser renovable de cara a la galería, como quien dona medicamentos caducados o ropa con agujeros. Como he dicho en otros artículos, si no sois de verdad 100% renovables no sois necesariamente peores ciudadanos o peores empresas, y hay otras muchas maneras de contribuir a un mundo sostenible: reciclar, racionalizar el consumo, poner el lavavajillas en las horas en que OMIE esté más barato, usar el transporte público o el ‘car sharing’, usar materiales biodegradables… Pero en ese caso, charlatanes, ¡caretas fuera!, no digáis ‘quiero ser 100% renovable’, decid ‘quiero ser barato’.

Javier Revuelta es Principal en AFRY Management Consulting.