Diseñar la nueva tarifa eléctrica: peajes, potencia, costes regulados o señales de precios, todos necesarios para impulsar la electrificación

La electrificación promoverá la descarbonización de la economía. Pero para ello es necesario diseñar una nueva tarifa que incentive el uso de la electricidad en otros sectores, como el transporte. Por eso, UNEF ha celebrado su segundo diálogo virtual abierto ¿Cuál es el diseño de tarifa óptimo para impulsar la transición energética?, retransmitido en directo desde el canal de YouTube , dentro de la iniciativa #DialogosSolaresDesdeCasa, una serie de encuentros dirigida a impulsar el debate sobre los temas de actualidad de la industria fotovoltaica, en compañía de expertos destacados del sector fotovoltaico y energético.

«Es uno de los temas que va a ser importante en lo que resta del año», explica Pedro González, director de Regulación de AELEC uno de los ponentes del webinar, «hablamos de las tarifas de acceso y sus precios y de cuál debe ser su mejor diseño para afrontar los retos y las señales de precio son realmente relevantes, porque los consumidores responden a ellas».

En su opinión, «estamos en un momento en el que podemos descarbonizar la economía, creemos que el papel de la electricidad es crucial. Avanzar en la descarbonización es un avance en la electrificación en todos los sectores productivos. Por tanto, cobra relevancia los precios para que los consumidores puedan incorporar sus nuevos usos energéticos en la tarifa eléctrica, pero lo primero que vemos a día de hoy, es que los precios de la electricidad de España para consumidor doméstico es uno de los más elevados de la UE, solo superado por cinco países más, como Dinamarca o Alemania. Esto responde a que el precio que se paga no es solo por el consumo, ni por el coste de la redes sino por otros costes, lo que hace que sea poco atractivo para el consumidor. Estamos enviando señales claramente contradictorias al consumidor».

Por eso, González señala que «por un lado se pide que se electrifique la economía»,  y por otro, «hay una serie de costes en la tarifa que no corresponden a los costes de la electricidad, que son los cargos regulados (10.000 millones), y por otro los peajes de las redes (7.000 millones)».

En definitiva, el responsable de regulación de AELEC considera que «las tarifas, que son una herencia del pasado que no se han modificado desde la liberación del sector, van a cambiar, y urge adaptar las tarifas a la nueva realidad y a los nuevos retos, que puede ser posible gracias a los contadores inteligentes que son capaces de discriminar la potencia y los consumos por tramos.» 

«Hay que empezar por lo básico: cuánto cuesta dar al interruptor», señala por su parte Daniel Pérez, PPA Lead & Chief Legal Officer de Holaluz, el otro experto en el webinar, «y eso tiene unos costes de generar y de llevar esa electricidad a ese punto que se tienen que cubrir».

Partiendo de esa base, el responsable jurídico de la comercializadora independiente se pregunta «¿por qué el 100% de los ingresos debe proceder del sector eléctrico? Por ejemplo, la electricidad está ayudando a electrificar el transporte. Si este sector gana con la transición energética eléctrica, se podría entender que los carburantes deberían costear parte de los costes del sistema eléctrico». 

También se pregunta quién debe pagar y cuánto. «Estamos ante un juego de suma cero. Muchos consumidores tienen una rebaja en la parte regulada, ya sea la industria vasca, los consumidores vulnerables, los regantes, los electrointensivos, etc., y todos ellos tienen un argumento legítimo, pero al final alguien tiene que pagar. Por cada rebaja que se hace a un sector, hay otro que lo tiene que pagar. Haciendo el símil con el agua, habría que decidir si pagamos por el grosor del canal o por la cantidad de agua que pasa por la tubería. Quién tiene que pagar más: ¿el que tiene la tubería más ancha o el que consume más agua independientemente de la tubería?»

«Sabemos que la demanda es muy estable», continúa Pérez, «entre los años de crisis y de bonanza, apenas había una diferencia del 10%, y luego el consumo es muy inelástico. Por mucho que nos guste la gestión de la demanda, hay horarios, usos y costumbres de los consumidores que son difíciles de cambiar, así que lo que podríamos hacer es variabilizar al máximo el reparto de esos costes en función del consumo. Por una cuestión de justicia pero también de eficiencia».

En definitiva, «mi posición que se pague por el tiempo que está el interruptor encendido y no por lo grande que sea el cable que llega a nuestra casa». 

«Si tuviéramos que diseñar una tarifa óptima» continúa Pedro González de AELEC, «habría que asegurar la suficiencia recaudatoria, hay que tratar de que esos precios (cargos y peajes) sean predecibles, que el consumidor sepa cuánto se le va a cargar si consume en un periodo tarifario o en otro. También se tiene que ayudar a que la gente entienda lo que paga, por eso es importante que sea una tarifa lo más fácil posible, transparente y con las menores distorsiones posibles, como son los cargos». 

Por eso propone que lo mejor es el cargo por potencia, que además tiene una cierta correlación con el efecto renta que puedan tener los consumidores.

Y Daniel apunta que «también hay que introducir la sostenibilidad ambiental del sistema».

Además, los expertos han destacado que, en la necesaria transición ecológica, el consumidor tiene un papel fundamental al estar en el centro del sistema energético, de ahí la importancia de contar con un consumidor, especialmente el doméstico, que esté informado y que conozca la estructura de la tarifa. En la misma línea, la tecnología y la domótica ofrecen herramientas importantes para una gestión eficiente de la demanda, ya que el consumidor, una vez haya decidido su patrón de consumo, obtendrá la mejor respuesta en función de los precios de la energía.

Por último, se ha recordado la importancia de que los autoconsumidores tengan la misma tarifa que el resto de consumidores, para respetar el principio de igualdad de condiciones y de no discriminación establecido por la normativa europea.