Arias Cañete: «El cambio climático no tiene ideología, las políticas climáticas no son de derechas ni de izquierdas»

El excomisario europeo de Acción por el Clima y la Energía Miguel Arias Cañete ha instado a todos los grupos parlamentarios a lograr el «máximo consenso» para aprobar el proyecto de ley de cambio climático y transición energética con la «mayor legitimidad» y con una actualización al alza de los objetivos porque el cambio climático «no tiene ideologías».

Durante su comparecencia en la Comisión para la Transición Ecológica del Congreso de los Diputados, el que fuera ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente entre 2011 y 2014 ha apelado al consenso en materia climática porque se trata «afortunadamente» de políticas de medio y largo plazo que tienen que tener «estabilidad» y ofrecer «previsibilidad» porque se trata, según ha insistido de «políticas que se van a desarrollar en muchas legislaturas sucesivas y se van a ejecutar por gobiernos de distinta orientación política».

Así, ha destacado la «inequívoca importancia» del proyecto de ley de cambio climático porque tiene que asegurar la neutralidad de los gases de efecto invernadero «a más tardar» en 2050.

«El cambio climático no tiene ideología, las políticas climáticas no son derechas ni de izquierdas, son eficaces y no eficaces. Por eso, es necesario que sea aprobado con el máximo consenso parlamentario para contar con la máxima legitimidad democrática», ha sentenciado Cañete que no encuentra «ningún motivo» para que no haya un «consenso similar» en el parlamento español que el que ha concurrido en la Unión Europea.

El exresponsable de la acción climática europea ha observado no obstante que los objetivos expresados en el artículo 3 del proyecto de ley «han quedado desfasados» una vez que los objetivos europeos han aumentado. De hecho, ha recordado que tanto el proyecto de ley como la ambición climática europea estaba pensada en un objetivo de reducción de emisiones del 40 por ciento en 2030, pero ahora se ha elevado el reto hasta el 55 por ciento.

«Habrá que ajustar el objetivo nacional», ha advertido Cañete, no solo el general sino los particulares, de renovables, eficiencia energética, etcétera.

De ese modo, ha aconsejado al Congreso de los Diputados que puesto que hay un «nuevo escenario» sería «bueno» que el proyecto de ley se apruebe «alineado a los nuevos objetivos de la UE».

En ese sentido, ha recomendado también que se aumente hasta el 30 por ciento el objetivo presupuestario a destinar a la transición ecológica para situarlos también en paralelo al horizonte europeo que señala que los presupuestos y todo gasto debe ser «coherente» con el Pacto Verde. En definitiva, admite que el Gobierno español y los parlamentarios europeos tendrán que «emplearse a fondo» para lograr que los criterios de acceso a fondos europeos no perjudiquen a España.

Entre las carencias que observa en el proyecto de ley figura la falta a la mención a los planes de transición justa y a los planes territoriales, preceptivos en la normativa europea para el acceso a las «importantes» dotaciones que se plantean a este fin.

LAS «BAMBALINAS» DEL PROGRESO CLIMÁTICO

En su intervención, Arias Cañete ha repasado la evolución de la acción climática internacional y ha recordado que siempre ha sido liderada con la Unión Europea y sus Estados miembro «a la vanguardia»; de hecho, ha apuntado que el Protocolo de Kioto se aplicó por 37 países, responsables del 13 por ciento de las emisiones de CO2 a nivel mundial.

Cañete, que ha indicado que si en algún momento futuro se planteara escribir un libro, sería sobre «las bambalinas de como se gestó el Acuerdo del Clima de París» en 2015, cuando tuvo «la inmensa fortuna» de vivir el acontecimiento representando a la Unión Europea en el momento en el que por primera vez en la historia se incluyó un sistema de gobernanza mundial suscrito hasta la fecha por 187 países.

Tras repasar los objetivos de reducción de emisiones globales en la UE y los del conjunto de los planes nacionales de contribución ha recordado la «insuficiencia» de la suma de todos ellos para llegar a lograr el reto de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC.

EL COVID REFUERZA LA AMBICIÓN CLIMÁTICA

Precisamente, ha subrayado que en el contexto en el que la Unión Europea se planteaba el aumento de la ambición y alcanzar la neutralidad climática en 2050 y, a falta de limar las asperezas de la reticente Polonia, «aparece la crisis del COVID».

No obstante, ha advertido de que al elevar la ambición comunitaria habrá que modificar también los planes nacionales de energía y clima de los estados miembro, puesto que los actuales sumarían en 2050 una reducción de emisiones del 45 por ciento, un objetivo que insiste en que es «del todo insuficiente» y que «tiene que ser mejorado, porque la suma de los planes nacionales llevan a un aumento de la temperatura global superior a 3ºC.

Cañete ha elogiado la «sólida» evaluación de impacto europea antes de comprometerse a alcanzar la neutralidad climática y a aumentar la ambición de aquí a 2030, presentada este mismo mes de septiembre.

Así, ha sentenciado que en cualquier caso los planes nacionales de energía y clima de los países «van a tener que ser objeto de revisión» a la luz de los nuevos objetivos y una vez se modifique la legislación europea en la materia.

Pero el que fuera ministro Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de 2011 a 2014 ha defendido que justo cuando la UE se marca el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050, «irrumpe en escena» un factor no anticipado como el COVID-19 y, en ese sentido, ha advertido de que aunque muchos pesaron que se produciría un «parón» en el desarrollo de las ambiciosas políticas climáticas y energéticas» se observa que «poner en marcha las políticas climáticas era necesario hacerlo antes, durante y después de la pandemia».

En ese contexto actual, considera que ahora que las ayudas y las inversiones supondrán un incremento obligado de la deuda que pagarán las próximas generaciones, que «al menos» se les deje una economía «moderna, limpia y saludable» que garantice una «buenas condiciones de vida».