La gestión integrada de la infraestructura gasista y eléctrica permitiría ahorros de más de 2.000 millones

La gestión integrada de las infraestructuras de gas y electricidad, conocida como sector ‘coupling’, permitiría generar unos ahorros mínimos de 2.000 millones de euros anuales en España en un escenario de emisiones netas nulas en 2050, según el estudio realizado por la consultora Frontier Economics y la universidad alemana de Aachen, y publicado por la Fundación Naturgy.

Además, el informe cree que estos ahorros de costes estimados se pueden considerar «conservadores», puesto que no tienen en cuenta sectores cuya electrificación tendría un coste «significativamente más caro», como los procesos industriales a elevadas temperaturas, y el transporte marítimo y aéreo, indicó el director de Energía de Frontier Economics Madrid, Fernando Barrera.

Así, ha destacado que el uso continuado de la infraestructura gasista ahorraría esos 2.037 millones al año -calculados teniendo en cuenta todos los costes que son necesarios para satisfacer la demanda en 2050 y dividiendo el coste de la inversión entre la vida útil de los distintos activos-, «en comparación con un escenario en el que dicha infraestructura deja de emplearse».

En concreto, según los cálculos del estudio, esta cifra neta procede de unos ahorros en tecnologías finales de unos 2.753 millones de euros, producto de un escenario con gases renovables frente a los mayores costes de aparatos y vehículos eléctricos, y de otros 1.092 millones de euros por una menor expansión de la red eléctrica.

Por su parte, los costes extra serían de unos 223 millones de euros por la adaptación y mantenimiento de las redes de gas en el escenario integrado de electricidad y gases renovables, y de 1.585 millones de euros por la generación y almacenamiento de energía para satisfacer la demanda y la necesidad de almacenamiento estacional.

Así, el informe considera que el sector ‘coupling’ es «la mejor opción» para lograr los objetivos de descarbonización en sectores cuya electrificación no es viable, debido, además a su complementariedad con los gases renovables y la infraestructura gasista con la electricidad.

Además, defiende que un mundo eléctrico supone un gran cambio con respecto a la situación actual, «en la que menos de un 25% de las necesidades energéticas se satisfacen con electricidad», por lo que si se opta por electrificar las necesidades de calefacción de los hogares, servicios e industria, la estacionalidad de la demanda de calor que hoy en día soportan los combustibles térmicos (gas natural, butano, biomasa) tendría que ser cubierta por el sector eléctrico.

A este respecto, Pablo González, manager de Frontier Economics Madrid, consideró que esa estacionalidad «es muy costosa cubrirla con la electricidad», cuyas redes requerirían elevadas inversiones para dar respuesta a la demanda, «a la vez que se desaprovechan las inversiones ya realizadas en la infraestructura gasista, con una capacidad muy superior para transportar energía».

DESCARBONIZAR LA AVIACIÓN O EL TRANSPORTE MARÍTIMO

Además de estos ahorros, el estudio valora que la integración de las redes de gas y electricidad también hace posible descarbonizar sectores cuya electrificación es inviable en la práctica con la tecnología actual, como son la aviación y el transporte marítimo, o el caso de la industria que requiere de procesos a altas temperaturas.

La garantía de suministro es otra de las ventajas de esta integración, considera el informe, ya que permite reducir la dependencia exterior gracias al aprovechamiento de la energía renovable y a la gran capacidad de almacenamiento del sistema gasista, «que ayuda a balancear la estacionalidad de la demanda y a hacer frente a situaciones imprevistas de escasez de energía a un coste más reducido que en el sector eléctrico, en el que hay que construir capacidad de generación o almacenamiento excedentaria a un coste significativamente mayor».

Además, Barrera apuntó su papel como motor de una futura economía verde, ya que «el elevado potencial renovable de España, unido a nuestra ventaja competitiva en costes por el abundante recurso solar y la cantidad de embalses, hace posible el desarrollo de una industria de gases renovables con un potencial exportador y de generación de empleo».

A este respecto, destacó que un estudio de la Comisión Europea sitúa a España «como el mayor productor de gases renovables de Europa en el futuro». «Un potencial que podría ser aprovechado para desarrollar una industria con vistas a crear nuevos modelos de negocio, al relanzamiento de la economía tras el Covid-19 y como una oportunidad para la inversión y para el empleo, como ha hecho ya el gobierno de Portugal», dijo.