Se cumple un año del gran cambio del sector petrolero: cuando Repsol apostó por ser emisiones netas cero en 2050

Repsol cumple este miércoles, 2 de diciembre, un año del lanzamiento de su objetivo hacia una compañía cero emisiones netas en el horizonte del 2050, lo que la convirtió en la primera empresa de su sector en marcarse esa meta hacia la descarbonización.

La pasada semana, el grupo presidido por Antonio Brufau dibujó ya la que será su estrategia para impulsar esta transformación a través de una ‘hoja de ruta’ para los próximos cinco años (2021-2025) que busca acelerar ese papel protagonista para la compañía en la transición energética.

De hecho, esa nueva estrategia ahonda en ese objetivo con unas metas intermedias de reducción de emisiones más ambiciosas, para continuar avanzando en el objetivo de ser cero emisiones netas en 2050, para lo que Repsol apostará por descarbonizar su cartera de activos y por un nuevo modelo operativo.

«Estamos celebrando el aniversario de la declaración que hicimos hace un año. Lo más importante no fue decir que vamos a ser cero emisiones netas en el año 2050. Porque el año 2050 es muy importante, pero está muy lejos. Lo más importante es qué estamos haciendo ahora y cómo vamos a llegar a ello. Y empezamos con un compromiso que lo vamos a cumplir ya este año 2020, que era el de bajar en un 3% nuestra intensidad de CO2. Y seguir en este camino, con un 12% en el 2025 y así progresivamente», destaca el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz.

En este sentido, el ejecutivo del grupo subraya que el mundo «va a seguir todavía necesitando muchas formas de energía» y, además, habrá que desarrollar las plataformas y las tecnologías para hacer esto posible, por lo que surgirán oportunidades en negocios como la generación renovable o en los combustibles ‘bio’ que provienen en muchos casos de la economía circular, de residuos. «También oportunidades que van a surgir con el hidrógeno o con la generación distribuida», añade.

Por ello, Imaz valora que compañías más grandes que la propia Repsol hayan seguido a este movimiento. «En cierta medida, hay un compromiso mayor del sector gracias a esta declaración que llevamos a cabo hace un año», dijo.

Así, la ambición mostrada por el grupo hace un año resultó un catalizador en el sector, secundando otras empresas tradicionales de ‘oil&gas’, como BP o Equinor, entre otras, el impulso de Repsol hacia la descarbonización.

La apuesta por ese compromiso está refrendada por los inversores, con un 32% del total de acciones de la compañía en manos de inversores institucionales que se gestionan exclusivamente bajo criterios ESG (por sus siglas en inglés Environmental, Social and Governance).

Además, ese compromiso se ratifica con la vinculación de al menos el 40% de la retribución variable a largo plazo de sus directivos y líderes, incluidos el consejero delegado y los miembros de la alta dirección, a objetivos que dirijan a la compañía a cumplir con en acuerdo de París y, por tanto, a su progresiva descarbonización.

ECONOMÍA CIRCULAR Y ECOCOMBUSTIBLES.

Dentro de esta estrategia, Repsol apuesta por basar el crecimiento en sus fortalezas, transformando sus centros industriales a través de proyectos de economía circular y la producción de ecocombustibles -convirtiéndose en una empresa de referencia en biocombustibles sostenibles con una capacidad de producción de 1,3 millones de toneladas en 2025 y más de dos millones en 2030), e impulsando la generación renovable en España y en otros países.

En este área de las energías ‘verdes’, tanto eólica como fotovoltaica, el grupo cuenta con un objetivo de alcanzar los 7.500 megavatios (MW) de capacidad instalada en 2025, duplicando esa cifra en 2030 hasta los 15.000 MW para convertirse en uno de los grandes operadores mundiales.

Además, apuesta fuerte por el hidrógeno, donde la energética ya es líder en la Península Ibérica y aspira a serlo también en las futuras soluciones tecnológicas vinculadas al hidrógeno renovable. En concreto, Repsol ambiciona ser líder en hidrógeno renovable en la Península Ibérica para alcanzar en 2025 una producción equivalente de 400 MW, con la ambición de superar 1,2 gigavatios (GW) en 2030.

Igualmente, en los próximos años, la compañía también profundizará en su orientación al cliente, ofreciendo cualquier tipo de energía y cubriendo cualquier necesidad de movilidad, con una clara apuesta por la tecnología, cualquier tipo de tecnología que permita reducir las emisiones, así como por la digitalización.