Uno de cada dos MW fotovoltaicos instalados en España fueron en Extremadura durante 2020

Uno de cada dos megavatios de energía solar fotovoltaica instalados en España el pasado año lo hizo en Extremadura, donde esta fuente representa ya un tercio del mix energético regional y superará, en las próximas semanas, los 2.900 MW de potencia instalada.

Estos datos sitúan a Extremadura «en la primera línea en España», en una comunidad «líder», ha destacado este viernes la consejera para la Transición Ecológica y Sostenibilidad, Olga García, en una rueda de prensa para hacer balance sobre la situación de las energías renovables en la región.

Según ha precisado, la comunidad autónoma cerró 2020 con una potencia fotovoltaica instalada de 2.560 megavatios -correspondientes a 617 plantas que ocupan 6.161 hectáreas, el 0,15 % del territorio regional-, que representan el 22,24 % de la potencia nacional, que se cifra en 11.547 MW.

En concreto, ha detallado que el pasado año se instalaron 1.320 nuevos megavatios en Extremadura -de 11 nuevas plantas conectadas al sistema eléctrico nacional-, un 106 % más respecto a 2019, un crecimiento muy por encima del 29,54 % registrado por el conjunto del país.

De este modo, «hemos duplicado el desarrollo fotovoltaico hasta alcanzar un nuevo récord», ha destacado la consejera, que ha precisado que el 50,16 % de la nueva potencia instalada en España el pasado año se situó en Extremadura, lo que supuso una inversión de 800 millones de euros y entre 4.000 y 5.000 empleos directos, además de «otros muchos indirectos».

En consecuencia, el peso de la energía fotovoltaica ha crecido del 9,8 % que suponía en 2018 al 32,9 % que representa actualmente en el mix energético de Extremadura, contribuyendo de este modo también al objetivo de la descarbonización y la sostenibilidad al ser la energía más limpia, además de la más barata, según ha destacado.

A ello ha sumando que en la actualidad existen 188 proyectos fotovoltaicos, con una potencia total de 7.673 megavatios, en tramitación administrativa y, de ellos, 12 están en construcción con una potencia de 856 MV, tres con puesta en servicio «inminente».

«Ello supone que en las próximas semanas sobrepasaremos los 2.900 MW de potencia fotovoltaica instalada en Extremadura», ha resaltado García.

La consejera ha afirmado además que las previsiones apuntan que el incremento de las instalaciones fotovoltaicas seguirá en los próximos años y «a un ritmo intenso», con la planta Francisco Pizarro, ya en construcción, como «punta de lanza» al ser la mayor de Europa.

Olga García ha destacado también el impulso que ha experimentado el autoconsumo al cerrar 2020 con 369 nuevas instalaciones con una potencia de 14,89 MW, lo que representa un incremento del 523 por ciento respecto al periodo 2013-2019.

Por otra parte, ha recordado que el próximo 26 de enero se celebrará la primera subasta de renovables dentro del nuevo marco regulador aprobado el pasado noviembre, con un cupo de 3.000 MW, de los cuales al menos 1.000 serán para la fotovoltaica.

A su juicio, supone una «ocasión única» para las pequeñas y medianas empresas extremeñas, a las que no es fácil acceder a la financiación bancaria, dado que la subasta compromete un precio de la energía que se vierte a la red por un volumen y un tiempo determinado.

En su opinión, Extremadura puede albergar «una parte sustancial» de esta nueva potencia.

Asimismo, a preguntas de los medios sobre la capacidad de evacuación de la nueva energía generada, la consejera ha reconocido que está «altamente comprometida, por no decir prácticamente agotada» con las infraestructuras actuales de la red de transporte, incluyendo la capacidad ya asignada a nuevos proyectos.

No obstante, se ha mostrado confiada en que afloren más capacidades con la nueva planificación de esta red, ahora en tramitación, o si se mejoran los criterios en base a los que se calculan las capacidades de las redes, a fin de dar salida a todos los nuevos proyectos, no solo fotovoltaicos, sino también de biomasa, termosolares, eólicos, de biogás o de hibridación de varias de estas fuentes.

En cualquier caso, ha destacado que Extremadura está en condiciones óptimas para aprovechar «la imparable transición energética en esta década como vía de desarrollo y como palanca para la recuperación económica».